jueves, 15 de enero de 2009

Aviso.

El próximo Lunes 19 de Enero, con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, +Monseñor Victor Hugo García Cortés, Arzobispo de la Iglesia Católica Tradicionalista en México asistirá a la Parroquia católica romana de san Pablo en compañía de algunos Rev. Presbíteros y laicos.
Oremos por este acontecimiento y por la Unidad de todos los Cristianos.
Atte.
Comisión Diocesana para el Ecumenismo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Carta Pastoral: Que Cristo crezca.

Queridos hijos en Cristo:
La siguiente Carta Pastoral esta dirigida a todos ustedes, miembros de la Iglesia Católica Tradicionalista en México, pero de forma especial a mis hermanos presbíteros y a los jóvenes seminaristas de nuestro seminario de san Atanasio.
Hace días, en oración, encontré un texto en la Sagrada Escritura, el cual llegó a mi alma como lluvia fresca en un día cálido. El texto es el siguiente:
“Él (Cristo) ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo.” Jn 3,30
Después de haberlo leído, lo medite un par de horas ante el Santísimo Sacramento y entonces pude comprender, gracias a la luz del Espíritu Santo, y sentir en lo más profundo de mi alma que ese texto era por la cual debíamos vivir nuestr5o ministerio sacerdotal.
Los que poseemos el sacerdocio (Obispos y presbíteros) estamos llamados a conducir a las personas a un encuentro personal con el Señor Jesús.
¿Por qué en la actualidad hay iglesias con grandes templos pero que están vacios?
Porque han hecho justamente lo contrario a lo que dice el texto:
Han tratado de hacer crecer en importancia a sus “iglesias”, a sus dirigentes o a ellos mismos y han disminuido en importancia a Cristo.
La Iglesia Católica Tradicionalista en México crece día a día en calidad y en calidad porque nuestra razón de ser es que Cristo se cada vez más conocido y más amado; es entonces que la Iglesia Vetero se convierte solamente en un instrumento por el cual Cristo se vuelve Rey y Señor de más y más corazones.
Cuando los Obispos y los sacerdotes predican, sirven y trabajan exclusivamente por Cristo haciéndose totalmente a un lado, tratando de no llamar la atención hacía sí mismos, tratando de ocupar el último lugar en todo, es entonces que nosotros como ministros sagrados y como Veteros crecemos tal y como nuestro Señor nos enseño:
“El que quiera ser el primero que se haga el servidor de los demás”, y “los últimos serán los primeros”; en cambio, “el que así mismo se enaltece (con títulos, honores, poder, dinero, etc.) será humillado”. San Juan Bautista supo entender que era la voz que preparaba el camino para la llegada de Cristo. Él era la voz, pero Cristo era la Palabra del Padre Eterno. La voz es el instrumento por el cual llega la Palabra, pero lo importante no es la voz, lo importante es lo que nos dice la Palabra, que es Cristo. A ejemplo de san Juan Bautista, nosotros los ministros sagrados, solo somos el instrumento por el cual la Palabra Eterna de Dios llega hasta el último rincón del mundo. Jamás crean queridos hijos, que la gente va a nuestra amada Iglesia pensando: “Quiero saber que me va a decir hoy el padre o el obispo”. La gente va a nuestra amada Iglesia pensando: “quiero saber hoy que me va a decir Cristo a través del padre o del Obispo.” Pero sobre todo vana escuchar a Cristo mismo que les habla personalmente cada vez que comen su bendito Cuerpo y su bendita Sangre.
Jamás utilicen la homilía (como hacen otras iglesias) para hablar de sí mismos, ya sea para auto elogiarse o para hablar de sus errores o de su “pequeñez” (lo cual es una falsa humildad, ya que con esto, lo que buscan es seguir hablando de sí mismos, aunque sean cosas malas).
Cuando vean que alguien se convierte de su mal camino siempre recuerden que fue Cristo quien lo convirtió.
Nunca vayan na pensar que una homilía fue buena porque la gente los aplauda, llore o los felicite, una homilía será buena cuando la gente, después de escucharla decida amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo.
Imagínense que el burrito en el que Nuestro Señor Jesús entro a Jerusalén hubiera pensado: “toda esta gente viene a rendirme honores. Todos los aplausos son para mí.” Y pensando esto se hubiera puesto de pie para agradecer los aplausos: ¡¡¡hubiera tumbado a Nuestro Señor Jesús!!!
Cada vez que un predicador busca lucirse, busca honores y aplausos ha “tumbado”, sacado a Nuestro Señor de su predicación. La vida de los sacerdotes (obispos y presbíteros) a de ser como la de una vela: la cual sirve para iluminar, y mientras ilumina se desgasta hasta consumirse.
Nunca vean al ministerio como un negocio, el día que lo hagan, habrán traicionado a Cristo, a la Iglesia Vetero y a su vocación, ya que el ministerio es una Vocación para santificar a la Iglesia, no es una profesión para hacer negocio. Si algún día quisieran hacer negocios con su ministerio busquen otra iglesia, la Iglesia Vetero no es para ello. Pero, los conozco y se que su corazón es puro y consagrado al Señor y no caerán en esas tentaciones.
Recuerden que Cristo es el Sumo y eterno sacerdote, el es:
Nuesdtro modelo sacerdotal.
Nuestro origen y nuestra meta.
Es nuestra recompensa.
Y que la regla de su ministerio sacerdotal sea:
Él (Cristo) ha de ir aumentando en importancia, y yo (cada uno de nosotros) disminuyendo. Jn 3,30
¡¡¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo!!
+ Monseñor victor Hugo García Cortés
Arzobispo Vetero de México.

jueves, 8 de enero de 2009

Divididos por los hombres, unidos por Cristo.

Hermanos y hermanas en el Corazón de Jesús:

Quiero compartirles un regalo, que a su vez me fue compartido por mi mejor amigo después de Nuestro Señor Jesucristo, me refiero a mi hermano en el Episcopado ++ Monseñor Gonzalo Jaramillo Hoyos.

Como ustedes saben, constantemente escribo artículos, Circulares y Cartas Pastorales sobre temas históricos, teológicos, Sacramentales y pastorales.

Pues bien, hace unos días escribí un articulo sobre la forma de gobierno de la Iglesia Vetero, de la cual orgullosamente soy miembro. En dicho escrito le daba a ++ Monseñor Gonzalo el titulo de “Primado de Honor de todos los Veteros”. Inmediatamente ++ Monseñor Gonzalo me escribió dos cartas llenas de humildad, sabiduría y caridad en las cuales en primer lugar rechaza este titulo y me recordaba que a lo largo de los 2000 años de historia de la Iglesia las más grandes desgracias, las más grandes divisiones tuvieron como raíz el que algunos obispos se llenaran de títulos. Ya que el titulo era para darles más poder religioso, y éste a su vez les daba más poder político y económico. Como bien me hacia mención ++ Monseñor Gonzalo, cuando uno de los Obispos empieza a colgarse títulos (diría mi abuelita, se cuelgan hasta el molcajete), siembran en el corazón de sus hermanos en el Episcopado envidias, celos, divisiones y estas cuando crecen producen cismas, herejías y otras desgracias para la Iglesia.

Ya Origenes nos dejo escrito: “El pecado (de soberbia) trae por consecuencia odios, envidias, pleitos, celos, cismas…”

Si en la actualidad seguimos divididos como cristianos es porque no hemos sabido desterrar de nuestras iglesias y de nuestros corazones el pecado de soberbia, de orgullo.
La Unidad siempre será fruto del Espíritu santo, ya san Pablo en su carta a los Efesios 4,3 dice: “Procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza.”

¿Por qué entre los apóstoles no hubo ningún cisma?
Porque todos eran simplemente apóstoles.
Hoy en día, ¿por qué hay divisiones entre la mayoría de los obispos?
Porque si uno se llama su Santidad, el otro se llama su Toda Santidad. Si uno se llama su Gracia, el otro se llama su Toda Gracia. Si uno se llama Muy Reverendo, el otro se llama Reverendísimo…

Que fácil se les olvidan las Palabras de Nuestro Señor Jesucristo: “El que quiera ser el primero que se haga el servidor de los demás (no dijo: el que quiera ser el primero que se llene de títulos y de poder jurisdiccional).

Después de muchos años de estudio serio y de mucha oración, he llegado a la conclusión de que si hay un Obispo que pueda mandar sobre todos los obispos, hay uno que tienen autoridad sobre todos, ¿quieren saber quien es?
Es Cristo, el OBISPO DE NUESTRAS ALMAS, EL ES EL PRINCIPAL OBISPO, ES EL OBISPO DE obispos. 1 Pe 5,4; Heb 13,20

Cuando un Obispo busca tener más títulos es porque trata de llenar en su vida el vació inmenso que tiene por no tener a Cristo como huésped de su alma.
Cuando el Centurión Cornelio se arrodillo ante san Pedro para tributarle honores, san Pedro lo levantó diciéndole:
“Ponte de pie, pues también soy un hombre como tú.” Hch 10,26
Para que el Ecumenismo en el Mundo de fruto, y un fruto que permanezca, todos los cristianos, pero de forma especial los obispos de las diferentes ramas católicas, debemos retomar la humildad y la sencillez de la Iglesia Antigua (Vetero) de los primeros siglos.

Ya san Agustín de Hipona decía:
“Obispos y presbíteros designan la vocación y la misión que Cristo le dio a algunos, Cristiano, es el titulo de honor más grande que se puede tener, ya que con el nos reconocemos como miembros de la Iglesia, hijos de Dios y hermanos de Cristo.”
Oremos todos por la unidad, practiquemos la caridad para con todos, pero sobre todo, recordemos que nosotros no fuimos llamados a predicar a tal o cual obispo, a tal o cual iglesia.
La Iglesia, GUIADA POR TODOS LOS OBISPOS, en colaboración con los presbíteros, diáconos y los laicos debemos anunciar a Cristo como nuestro Rey y Señor. Si todos predicáramos a Cristo (en vez de predicar a obispos) no habría divisiones. De forma decidida tenemos que trabajar por la unidad, ya que la unidad entre todos los bautizados es la prueba para que el Mundo crea en Jesús, Nuestro Señor Jn 17,21-22.

Su hermano y amigo en Cristo:

+ Monseñor Victor Hugo García Cortés
Arzobispo Vetero de México.

miércoles, 7 de enero de 2009

Carta Circular.

Carta Circular para la
Iglesia Católica Tradicionalista en México
(Diócesis Vetero de México).

Hermanos y hermanas en el Corazón de Jesús:

Cada día vemos como algo más patente como muchas personas de buena Voluntad de la iglesia romana se alejan de sus pastores (obispos y presbíteros) y por ende de su Iglesia, el motivo: El Sacramento de la reconciliación o también llamado Confesión.

Muchos curas romanos han atemorizado tanto tiempo a la gente, que la gran mayoría que todavía recurren a este Sacramento lo hace con miedo. Los que no se Confiesan (Sacramentalmente) es por dos razones:

- En la iglesia romana se les ha prohibido por haber roto una de sus leyes.
- Simplemente porque ven a este Sacramento como algo humillante.

Para la Iglesia Católica Tradicionalista en México el Sacramento de la Reconciliación es justamente eso, reconciliar al hombre pecador (que somos todos según san Juan 1 Jn 1,8) por el Sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y su gloriosa Resurrección.
Cristo mismo perdono pecados a muchas personas:
- El paralítico Lc 5.
- La adultera Jn 8,1--11.
- El ladrón crucificado Lc 23.
- Etc.

Y le dejo a SU IGLESIA la misión de continuar el MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN.
San Pablo dice que el ministerio de la Reconciliación le fue encargado a los apóstoles 2Cor 5,18.20.
Cristo le dio a los apóstoles el PODER DE PERDONAR LOS PECADOS Jn 20,21-23, cuando soplo sobre ellos. Esto hermanos es símbolo de la Restauración del ser humano al estado original de la Creación, cuando Dios formo del barro al primer hombre soplo sobre el (soplo y Espíritu son traducciones de la misma palabra en hebreo). Cristo quería que mediante el ministerio de la Iglesia, las personas volvieran al estado original de gracia, el cual habían perdido a causa de los pecados, es por ello que Cristo decide entregarles el poder de Perdonar pecados a los apóstoles mediante su soplo.

Los apóstoles tienen el poder de atar y desatar Mt 18,18 dado por Cristo, lo cual significa que pueden perdonar cualquier pecado, siempre y cuando exista un corazón arrepentido.


Para nuestra Iglesia, el Sacramento de la reconciliación es:

- Momento de recobrar la gracia de Dios que hemos perdido por nuestros pecados.
- Recibir la paz de Cristo. (Es por eso que mucha gente después de recibir este Sacramento recobran hasta la salud física y mental)
- Es volver a estar en plena Comunión con toda la Iglesia, la de la tierra (la militante) y la del Cielo (la Triunfante), ya que el pecado nos aísla por su misma naturaleza.
- Renueva en nosotros el entusiasmo por seguir a nuestro amado Redentor y luchar cada vez más en contra del pecado.
- Nos da la capacidad de practicar la humildad al descubrir que todos nos podemos equivocar, así evitados la tentación de creernos infalibles.

El Sacramento de la Reconciliación es:
- Un acto del amor de Cristo por su Iglesia.
- Es recordarnos que el amor de cristo va más allá de nuestros errores y pecados.
- Es redescubrir que el amor de Dios es Eterno.
- Es descubrir que en la Iglesia Católica Tradicionalista en México todos somos hijos de Dios, que todos tenemos la misma dignidad.
- Es el momento en el cual podemos buscar consuelo y consejo, ya que el Sacerdote (Obispo o presbíteros) actúan como doctores (del alma), amigos, pastores y como lo que son SACERDOTES para RECONBCILIAR a las personas con Dios.
- El Secreto es total.
- El requisito es que las personas estén arrepentidas.

Hermanos y hermanas, busquen frecuentemente este bello Sacramento, mediante el cual TODOS NOS PODEMOS ACERCAR AL SAGRADO CUERPO Y A LA SAGRADA SANGRE DE CRISTO.
El Sacramento se recibe de dos formas:
- Confesión ante un sacerdote (la forma clásica por todos conocida).
- Y la forma comunitaria: Al iniciar la Santa Misa se hace un Acto de Contrición y todos reciben la Absolución.
Para que ambas sean validas es necesario solo una cosa: Un serio propósito de dejar el pecado y volver a la hermosa amistad con nuestro Redentor. Cada feligrés tiene la libertad de escoger cualquiera de las dos formas, ya que lo que a la Iglesia le interesa es que la gente experimente el infinito amor de Dios y luchen por cambiar de vidas, el como lo hagan eso depende de cada uno.

El Sacramento de la Reconciliación es motivo de amor, paz y alegría en la Iglesia Católica Tradicionalista en México, la cual, fiel a su identidad Vetero, deja en libertad a sus hijos, para que estos vivan la libertad de ser hijos de Dios como su conciencia les marque.

Les envío un fuerte abrazo y mi bendición.

+ Monseñor Victor Hugo García Cortés
Arzobispo Vetero de México.

lunes, 5 de enero de 2009

Carta Pastoral: Primado de Honor y el Colegio Episcopal.

Hermanos y hermanas en el Corazón de Jesús:

Con gran orgullo les comparto esta reflexión, la cual esta centrada en la forma de Gobierno de la Iglesia Vetero, la cual fue instituida por Cristo mismo.
La cabeza suprema de nuestra amada Iglesia Vetero es: Nuestro Señor Jesucristo.
Pero como el no iba a estar físicamente siempre entre nosotros, ya que ascendió a los Cielos Lc 24,50-52 decidió dejar una forma bellísima de gobierno para su Esposa La Iglesia Vetero.
En la Iglesia Vetero hay un Primado de Honor, el cual es el “Primus inter pares” (= el Primero entre iguales), él es el:
- Signo de Unidad: El que quiera ser Vetero y estar unido a toda la Iglesia Vetero deberá estar en Comunión Sacramental con el Primado de todos los Veteros, el Arzobispo ++Monseñor Gonzalo Jaramillo Hoyos.
Esto es lo que Cristo instituyo en la persona de san Pedro cuando le dío la Primacía de Honor en el símbolo de las llaves Mt 16,19
¡¡¡Cristo jamás le dio a san Pedro la supremacía, solo le dio la Primacía de Honor!!!
¿Cómo lo sabemos?
- Cristo le dio a los 12 apóstoles el poder de atar y de desatar Mt 18,18 y no solo a san Pedro.
- Los 12 apóstoles son testigos de la Resurrección del Señor Jesús. Lc 12,48
- Los 12 apóstoles son llenos del Espíritu Santo el día de Pentecostés Hch 2,1-11
- Los 12 apóstoles escogen al que ocuparía el lugar dejado por Judas Iscariote. Hch 1,12-26
- El día de Pentecostés el apóstol san Pedro actuó como el representante, el vocero del Colegio apostólico, ya que pronuncio un discurso. Hch 2,14-36
- El fundamento o piedras de base son los 12 apóstoles Ef 2,20; Ap 21,14

Pregunto, Si san Pedro era el Jefe de los apóstoles y de toda la Iglesia, ¿para que se convoco el Concilio de Jerusalén, el cual fue presidido por el apóstol Santiago? Se convoco el Concilio de Jerusalén porque el Apóstol San Pedro era el Primado de Honor no el jefe de la Iglesia y de los apóstoles.
“Los apóstoles (los 12), los presbíteros y toda la Iglesia hemos decidido…” Hch 15,22
La Primacía es algo honorífico, no administrativo o jurisdiccional. Hay una Iglesia que aparte de entender mal la Primacía de Honor y convertirla en supremacía, inventaron que este “obispo” es infalible y lo enseñan como dogma.
Nosotros no creemos que el Primado de todos los Vetero es Infalible, el único que es Infalible es Dios.
El papel de nuestro amado Primado es:
- Ser signo y símbolo de unidad.
- Ser el representante de todos nosotros los Veteros.
- El Primado, en hermandad con los demás arzobispos y obispos dirigen a la Iglesia iluminados por el Espíritu Santo.
- Tiene una autoridad moral sobre toda la Iglesia (aconsejar a toda la Iglesia en su papel de Padre espiritual).
Cada Diócesis es autónoma en lo administrativo, siendo la máxima autoridad el arzobispo de cada País, tal y como era en los tiempos apostólicos, tal y como fue hasta el siglo V en toda la Iglesia.
Los Veteros estamos unidos por:
- La Comunión Sacramental con nuestro Primado.
- Por la Fe de los primeros siglos, por la Fe Vetero.
- Por los Sacramentos.
- Por tener a la Sagrada Escritura y de forma especifica a los cuatro Evangelios como la norma y regla de Fe.
- Por tener la misma Liturgia.

En todo esto somos iguales, ya que esto es lo esencial en al Viuda de la Iglesia Vetero. Pero cada Diócesis de forma madura y responsable tienen una identidad propia que las hace únicas: En lo esencial unidad y en lo demás caridad.
A lo mejor alguien se pregunte, ¿Por qué los Veteros no aceptan la autoridad del papa, ya que según la iglesia romana es infalible?
Los Veteros no aceptamos la autoridad del papa:
- Porque el papado no es de institución divina.
- No esta sustentado por la sagrada Escritura.
- Esta en clara oposición a la Tradición y al Magisterio de 2000 años de la Iglesia.
- Por ir en contra de la voluntad de Cristo, el cual instituyo un Colegio apostólico y no un solo apóstol.
- Porque es un gobierno tiránico.
- El sistema Colegial expresa la idea y la vivencia de una familia, y la Escritura dice que la Iglesia es la Familia de Dios. 1 Tim 3,15
Con respecto a la inhabilidad papal diré:
- El único Infalible es Dios.
- A lo largo de la Historia encontramos a papas:
a) Herejes:
- Liberio firmo una formula de Fe arriana y excomulgo a san Atanasio por defender la Fe Católica.
- Honorio fue monotelita.
b) Inmorales:
-Alejandro VI el cual tuvo relaciones sexuales con su hija Lucrecia. Además tenía un mínimo de 9 amantes.

c) herejes, inmorales y simoníacos:
Entre los años 867 al 1048 nueve papas, de los ¡¡¡44!!! Que reinaron murieron violentamente.
El papa Juan XI fue hijo ilegitimo del papa Sergio III.
El papa Juan XII (955-964) tenia 18 años cuando llego al papado. Un Sínodo romano lo depuso por:
- Celebrar la Misa sin Comunión.
- Consagrar Simoníacamente (por dinero) a algunos obispos, de los cuales uno de ellos tenía 10 años de edad.
- Utilizar algunos templos para orgías.
- Haber cometido la castración y el asesinato de un Cardenal.
- Beber vino a la salud del Diablo.
- Etc.

Como se podrán dar cuenta lo de la inhabilidad papal fue inventado en el año de 1870, adivinan por quien: ¡¡Por un papa!!!
Además en el año de 1414 el Concilio de Constanza aprobó el Decreto Sacrosancta donde se definía que el Concilio estaba por encima de todas las personas, incluida el papa.
Este es un Concilio de la iglesia romana, me extraña que no lo obedezcan.
La iglesia romana esta edificada y gobernada sobre el papado.
La Iglesia Vetero esta gobernada y edificada sobre Cristo.
¿Por qué creemos esto?
La Iglesia Vetero es el Cuerpo Místico de Cristo (1 Cor 12,27) y Cristo se edifica sobre si mismo, ya que el es la Piedra Principal (Ef 2,20) la cual servirá de fundamento (Is 28,16), que los constructores (fariseos y ahora la iglesia romana) han desechado (Lc 20,17).
En la iglesia romana el papa es el más importante, porque se ha dado títulos como el de su santidad, vicario de Cristo (lo cual es otra herejía, ya que el Vicario de Cristo es el Espíritu santo), etc.
En la Iglesia Vetero el más importante (humanamente hablando) es el Primado de todos los Veteros, porque es el servidor de todos los Veteros. Mc 9,35
++ Monseñor Gonzalo utiliza su posición en la Iglesia para:
- Llevar muchas almas a Cristo.
- Ser instrumento de la gracia de Dios.
- Amar a todos.
- Servir a todos.
- Evangelizar sin descanso.
- Llevarnos a las fuentes de la Iglesia, antes que las riquezas, títulos y poder la corrompieran (como se puede ver en “otras iglesias”), cuando la Iglesia resplandecía por el brillo de Dios (Ap 21,9), cuando su vestido (la Fe Católica) era de lino fino, limpio y brillante ( Ap 19,7-8), es decir a la Iglesia de los primeros siglos, a la Iglesia genuinamente Vetero.
En al Iglesia Vetero el Primado y el Colegio de Obispos nos consideramos siervos de Cristo, de la Iglesia Vetero y de toda la humanidad.
El papa y los demás obispo romanos se hacen llamar “príncipes de la iglesia”.
Para el Primado y los Obispos Veteros la ley con la que regimos nuestras Diócesis es una: El amor de Cristo. Mt 22,34-40

Ven querido hermano, acercate a la Iglesia Vetero, saborea la leche (la Fe Católica pura) y la miel (los Sacramentos) de la Tierra Prometida (la Iglesia Vetero) Dt 31,20.

Vive como Católico Vetero: en libertad, amor, en madurez. En la Iglesia Vetero hay un lugar para ti. Tu eres único y especial tanto para Cristo como para su Iglesia.

¿Quieres saber que tan valiosa es la Iglesia Vetero? Solo piensa:

¡¡¡Cristo amo a la Iglesia Vetero y dio su vida por ella!!! Ef 5,25

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo!

+ Monseñor Victor Hugo García Cortés
Arzobispo Católico Vetero de México.



domingo, 4 de enero de 2009

El discurso de la Verdad.


El discurso del Obispo STROSSMAYEREl Famoso DISCURSO DEL OBISPO STROSSMAYER SOBRE LA INFALIBILIDAD PAPAL, pronunciado en el mismo Concilio Ecuménico del Vaticano I (1870) que la promulgó.La Iglesia Católica Romana no aprecia el discurso que el obispo Strossmayer pronunció en el Primer Concilio Vaticano en 1870, cuando la infalibilidad papal se promulgó como dogma oficial.
En realidad, hay autoridades católicas romanas y algunos apologistas que niegan su autenticidad. ¿Por qué? Porque socava la primacía de Pedro como la Roca del fundamento del papado.
1.- EL DISCURSO DE MONSEÑOR JOSSIP STROSSMAYER en el Concilio Vaticano I (1870)»Venerables padres y hermanos: No sin temor, pero con una conciencia libre y tranquila, ante Dios que vive y me ve, tomo la palabra en esta augusta Asamblea. Desde que me hallo sentado aquí entre vosotros, he seguido con atención los discursos que se han pronunciado, ansioso de que un rayo de luz descendiendo de arriba ilumine mi inteligencia y me permitiese votar respecto a los cánones de este santo Concilio Ecuménico con perfecto conocimiento de causa.
2.-ESTUDIO DEL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO»Compenetrado del sentimiento de responsabilidad por el cual Dios me pedirá cuentas, me he dedicado a estudiar con escrupulosa atención los escritos del Antiguo y Nuevo Testamentos, y les he pedido a estos venerables monumentos de la verdad que me permitiesen saber si el Santo Pontífice que aquí preside es ciertamente el sucesor de San Pedro, Vicario de Jesucristo e infalible doctor de la Iglesia.»Para resolver esta grave cuestión, me he visto obligado a prescindir del estado actual de las cosas, y a transportar mi mente, con la antorcha del Evangelio en las manos, a los tiempos en que no existían ni el ultramontanismo ni el galicanismo, y en los cuales la Iglesia tenía por doctores a San Pablo, San Pedro, San Juan y Santiago, doctores a quienes nadie puede negar la autoridad divina sin poner en duda lo que la Santa Biblia, que tengo delante, nos enseña, y que el Concilio de Trento proclamó como Regla de fe y de moral.»He abierto, pues, estas sagradas páginas, y ¿me atreveré a decirlo? nada he encontrado que respalde próxima ni remotamente, la opinión de los ultramontanos. Aun es mayor mi sorpresa por no encontrar en los tiempos apostólicos nada que haya sido motivo de cuestión sobre un papa sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo, como tampoco sobre Mahoma, que no existía aún.»Vos, monseñor Maning, diréis que estoy blasfemando; Vos, Monseñor Fie, diréis que estoy loco. ¡No, Monseñores, no blasfemo ni estoy loco! Habiendo leído todo el Nuevo Testamento, declaro ante Dios, con mi mano elevada al gran crucifijo, que ningún vestigio he podido encontrar del papado tal como existe ahora.»No me rehuséis vuestra atención, mis venerables hermanos, ni con vuestros murmullos e interrupciones justifiquéis a los que dicen, como el padre Jacinto, que este Concilio no es libre, porque nuestros votos han sido de antemano impuestos. Si esto fuese cierto, esta augusta Asamblea, hacia la cual están dirigidas las miradas de todo el mundo, caería en el más profundo y vergonzoso descrédito. Si deseamos que sea grande, debemos ser libres Agradezco a su Excelencia monseñor Dupanloup el signo de aprobación que hace con la cabeza. Esto me alienta, y prosigo.
3.- JESÚS NO DIO LA SUPREMACÍA A PEDRO»Leyendo, pues, los santos libros con toda la atención de que el Señor me ha hecho capaz, no encuentro un solo capítulo o un versículo en el cual Jesús otorgue a San Pedro la jefatura de los apóstoles, sus colaboradores. »Si Simón, el hijo de Jonás, hubiese sido lo que hoy día creemos que es su santidad Pío IX, es extraño que Él [Jesús] no les hubiera dicho: "Cuando haya ascendido a mi Padre, debéis todos obedecer a Simón Pedro, así como ahora me obedecéis a mí. Lo establezco como mi vicario en la tierra." No solamente calla Cristo sobre este particular, sino que piensa tan poco en dar una cabeza a la Iglesia, que cuando promete tronos a sus doce apóstoles para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28) les promete doce, uno para cada uno, sin decir que entre dichos tronos uno sería más elevado y—pertenecería a Pedro. Indudablemente, si tal hubiese sido su intención, lo indicaría. La lógica nos conduce a la conclusión de que Cristo no quiso elevar a Pedro a la cabeza del colegio apostólico.»Cuando Cristo envió a los apóstoles a conquistar el mundo, a todos igualmente dio la promesa del Espíritu Santo. Permitidme repetirlo: si él hubiera querido constituir a Pedro como su vicario, le hubiera dado el mando supremo sobre su ejército espiritual.»Cristo,—así lo dice la Santa Escritura— prohibió a Pedro y a sus colegas reinar o ejercer señorío o tener potestad sobre los fieles, como lo hacen los reyes de los gentiles (Lucas 22:25, 26). Si San Pedro hubiera sido elegido papa, Jesús no hubiera hablado así, porque según nuestra tradición el papado tiene en sus manos dos espadas, símbolos del poder espiritual y del temporal.»Hay una cosa que me ha sorprendido muchísimo. Agitándola en mi mente, me he dicho: Si Pedro hubiera sido elegido papa, ¿se permitirían sus colegas enviarle con San Juan a Samaria para anunciar el Evangelio del Hijo de Dios? ¿Qué os parecería, venerables hermanos, si nos permitiésemos ahora mismo enviar a su santidad Pío IX y a su eminencia monseñor Plantier al Patriarca de Constantinopla para persuadirle a que pusiese fin al cisma de Oriente?»Mas he aquí otro hecho mayor de importancia. Un concilio ecuménico se reúne en Jerusalén para decidir cuestiones que dividían a los fieles. ¿Quién debiera convocar este concilio, si San Pedro era papa? San Pedro. Bueno. nada de esto ocurrió. El apóstol asistió al Concilio como lo hicieron los demás, y sin embargo él no fue el que resumió las cosas sino Santiago. Y cuando los decretos fueron promulgados, fue en el nombre de los apóstoles, los ancianos y los hermanos (Hechos 15).»¿Es esta la práctica de nuestra Iglesia? Cuánto más examino ¡oh venerables hermanos! tanto más me convenzo de que en las Sagradas Escrituras el hijo de Jonás no parecía ser el primero.
4.- PABLO Y LOS APÓSTOLES GUARDARON SILENCIO CON RESPECTO AL PAPADO»Ahora bien: mientras nosotros enseñamos que la Iglesia está edificada sobre San Pedro, el apóstol San Pablo (de cuya autoridad no existen dudas), dice en su Epístola a los Efesios 2:20, que está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Y el mismo apóstol creía tan poco en la supremacía de San Pedro, que abiertamente culpa a los que dicen, somos de Pablo, somos de Apolos (1 Corintios 1:12), y a los que dicen, somos de Pedro. Si este último apóstol hubiera sido el vicario de Cristo, San Pablo se hubiera guardado bien de censurar con tanta violencia a los que pertenecían a su propio colega.»El mismo apóstol Pablo, al enumerar los oficios de la Iglesia, menciona apóstoles, profetas, evangelistas, doctores y pastores... ¿Debemos creer, mis venerables hermanos, que San Pablo, el gran apóstol de los gentiles, se olvidó del primero de estos oficios, el papado, si el papado fuera de institución divina? Ese olvido me parece tan imposible, como el que un historiador de este concilio no hiciere mención de su Santidad Pío IX. [Varias voces: "¡Silencio, hereje, silencio!"]»Calmaos, venerables hermanos, que todavía no he concluido. Si me impedís que prosiga, os mostráis al mundo dispuestos a la prevaricación, cerrando la boca al menor miembro de esta Asamblea.»Continúo. El apóstol Pablo no hace mención de la primacía de Pedro en ninguna de sus epístolas a las diferentes Iglesias, . Si esta primacía hubiera existido; si, en una palabra, la Iglesia hubiera tenido una cabeza suprema dentro de sí, infalible en enseñanza, ¿podría el gran apóstol de los gentiles olvidarse de mencionarla? ¡Que digo! Más probable es que hubiera escrito una larga epístola sobre esta importante materia. Entonces, cuando se erigió el edificio de la doctrina ¿podría olvidarse, como lo hace, de la fundación, o sea de la clave del arco? Ahora bien, a menos que mantengáis que la iglesia de los apóstoles fue herética (lo cual ninguno de nosotros desearíamos ni nos atreveríamos a decirlo), estamos obligados a confesar que la Iglesia nunca fue más bella, más pura, ni más santa que en los tiempos en que no hubo papa. ... [Gritos: ¡No es verdad, no es verdad.] No diga monseñor di Laval, no; alguno de vosotros, mis venerables hermanos, se atreve a pensar que la Iglesia que hoy tiene un papa por cabeza, es más firme en la fe, más pura en la moral que la Iglesia apostólica, dígalo abiertamente ante el universo, puesto que este recinto es un centro desde el cual nuestras palabras vuelan de polo a polo.»Prosigo. Ni en los escritos de San Pablo, ni de San Juan, ni de Santiago, descubro traza alguna o germen de poder papal.»San Lucas, el historiador de los trabajos misioneros de los apóstoles, guarda silencio sobre este importantísimo punto. Y el silencio de estos hombres santos, cuyos escritos forman parte del canon de las divinamente inspiradas Escrituras, nos parece tan difícil o imposible, si Pedro fuese papa, y tan inexcusable, como si Thiers, escribiendo la historia de Napoleón Bonaparte, omitiese el título de emperador. »Veo delante de mí un miembro de la Asamblea, que dice señalándome con el dedo: "¡Ahí está un obispo cismático, que se ha introducido entre nosotros con falsa bandera!". No, no, mis venerables hermanos; no he entrado en esta augusta Asamblea como ladrón, por la ventana, sino por la puerta, como vosotros; mi título de obispo me dio derecho a ello, así como mi conciencia cristiana me obliga a hablar y decir lo que creo sea la verdad.»Lo que más me ha sorprendido, y se puede demostrar, es el silencio del mismo San Pedro. Si el apóstol fuese lo que proclamáis que fue, es decir, Vicario de Jesucristo en la tierra, él, seguramente lo hubiera sabido. Y si lo hubiera sabido, ¿cómo es que ni una sola vez actuó como papa? Podría haberlo hecho el día de Pentecostés, cuando predicó su primer sermón, y no lo hizo: como tampoco lo hace en las dos epístolas que dirige a la Iglesia. ¿Podéis concebir tal papa, mis venerables hermanos, si Pedro era papa?»Resulta, pues, que si queréis mantener que fue papa, la consecuencia natural es que él no lo sabía. Ahora pregunto a todo el que quiera pensar y reflexionar: ¿Son posibles estas dos suposiciones? Digo pues, que mientras los apóstoles vivieron, la Iglesia nunca creyó que había papa. Puesto que para mantener lo contrario sería preciso entregar las Sagradas Escrituras a las llamas, o ignorarlas por completo.
5.-PEDRO EN ROMA, UNA «RIDÍCULA LEYENDA»»Mas oigo decir por todos lados: "pues qué ¿no estuvo San Pedro en Roma? ¿No fue crucificado con la cabeza para abajo? ¿No se conocen los lugares donde enseñó, y los altares donde dijo misa en esta ciudad eterna?" Que San Pedro haya estado en Roma, reposa, mis venerables hermanos, sólo sobre la tradición; pero suponiendo que hubiese sido obispo en Roma, ¿cómo podéis probar su episcopado por su presencia? Scaligero, uno de los hombres más eruditos, no vaciló en decir que el episcopado de San Pedro y su residencia en Roma deben clasificarse entre las leyendas ridículas. [Repetidos gritos: ¡Tapadle la boca; hacedle descender de esa cátedra!].»Venerables hermanos: estoy pronto a callarme; mas ¿no será mejor, en una asamblea como la nuestra, probar todas las cosas como manda el apóstol, y creer sólo lo que es bueno? Porque mis venerables amigos, tenemos un dictador ante el cual todos debemos postrarnos y callar, hasta su santidad Pío IX, e inclinar la cabeza: ese dictador es la Historia, la cual no es una leyenda que se puede amoldar al modo que el alfarero modela su barro, sino como un diamante que esculpe en el cristal palabras indelebles. Hasta ahora me he apoyado sólo en ella, y no encuentro vestigio alguno del papado en los tiempos apostólicos; la falta es suya y no la mía. ¿Queréis quizás colocarme en la posición de un acusado de mentira? Hacedlo si podéis. Oigo de la derecha estas palabras: "Tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia." (Mateo 16:18). Contestaré a esa objeción luego, mis venerables hermanos, antes de hacerlo deseo presentaros el resultado de mis investigaciones históricas.
6.- NO EXISTIÓ PAPA EN LOS PRIMEROS CUATRO SIGLOS»No hallando ningún vestigio del papado en los tiempos apostólicos, me dije a mí mismo: "Quizás hallaré en los anales de la Iglesia lo que ando buscando." Bien, lo diré abiertamente: busqué al papa en los cuatro primeros siglos, y no he podido dar con él.»Espero que ninguno de vosotros dudará de la gran autoridad del santo obispo de Hipona, el grande y bendito San Agustín. Este piadoso doctor, honor y gloria de la Iglesia Católica, fue secretario en el Concilio de Milevi. En los decretos de esta venerable Asamblea se hallan estas significativas palabras: "Todo el que apelase a los de la otra parte del mar, no será admitido a la comunión por ninguno en África." Los obispos de África reconocían tan poco al obispo de Roma que castigaban con excomunión a los que recurriesen a su arbitraje.»Estos mismos obispos en el sexto Concilio de Cartago, celebrado bajo Aurelio, obispo de dicha ciudad, escribieron a Celestino, obispo de Roma, amonestándole que no recibiese apelaciones de los obispos, sacerdotes o clérigos de África, que no enviase más legados o comisionados, y que no introdujese el orgullo humano en la Iglesia.»Que el patriarca de Roma había, desde los primeros tiempos, tratado de arrogarse toda autoridad, es un hecho evidente, como es otro hecho igualmente evidente que no poseía la supremacía que los ultramontanos le atribuyen.»Si la hubiera poseído, ¿hubieran osado los obispos de África, San Agustín, primero entre ellos, prohibir las apelaciones a los decretos de su supremo tribunal? Y reconozco, sin embargo, que el patriarca de Roma ocupaba el primer puesto. Una de las leyes de Justiniano dice: "Mandamos, conforme a la definición de los cuatro Concilios, que el santo papa de la antigua Roma sea el primero de los obispos, y su alteza el arzobispo de Constantinopla, que es la nueva Roma sea el segundo." Inclínate, pues a la soberanía del papa, me diréis.»No corráis tan presurosos a esa conclusión, mis venerables hermanos, pues la ley de Justiniano lleva escrita al frente: "Del orden de las sedes patriarcales." Precedencia es una cosa y poder de Jurisdicción es otra. Por ejemplo: suponiendo que en Florencia se reuniese una Asamblea de todos los obispos del reino, la precedencia se daría naturalmente al primado de Florencia como entre los orientales se concedería al patriarca de Constantinopla y en Inglaterra al arzobispo de Canterbury; pero ni el primero, ni el segundo, ni el tercero podrían deducir de la asignada posición una jurisdicción sobre sus colegas. »La importancia de los obispos de Roma procedía, no de su poder divino, sino de la importancia de la ciudad donde está su sede. Monseñor Darboy no es superior en dignidad al arzobispo de Aviñón, y, no obstante, París le da una consideración que no gozaría si en vez de tener su palacio en las orillas del Sena, se hallase sobre el Ródano. Esto es verdadero en las jerarquías religiosas, como lo es también en materias civiles y políticas. El prefecto de Roma no es más que un prefecto como el de Pisa; pero civil y políticamente, es de mayor importancia.»He dicho ya que desde los primeros siglos, el patriarca de Roma aspiraba al gobierno universal de la Iglesia, y desgraciadamente casi lo alcanzó; pero no consiguió, por cierto, sus pretensiones, pues el emperador Teodosio II hizo una ley estableciendo que el patriarca de Constantinopla tuviera la misma autoridad que el de Roma (leg. cod. de sacr., etc.).»Los padres del Concilio de Calcedonia colocan a los obispos de la antigua y nueva Roma en la misma categoría en todas las cosas, incluso las eclesiásticas (Canon 28). El sexto Concilio de Cartago prohibió a todos los obispos que se arrogasen el título de pontífice de los obispos u obispos soberanos. »En cuanto al título de Obispo universal que los papas se arrogaron más tarde, Gregorio I, creyendo que sus sucesores nunca pensarían en adornarse con él, escribió estas palabras: "Ninguno de mis predecesores ha consentido en llevar ese título profano, porque cuando un patriarca se arroga el nombre de universal, el carácter de patriarca sufre descrédito. Lejos esté de los cristianos, pues, el deseo de darse un título que cause descrédito a sus hermanos."»San Gregorio dirigió estas palabras a su colega de Constantinopla, que pretendía hacerse primado de la Iglesia: "No se le importe del título de universal que Juan ha tomado ilegalmente, y ningunos de los patriarcas se arroguen ese nombre profano, porque, ¿cuántas desgracias no deberíamos esperar, si entre los sacerdotes se suscitasen tales ambiciones? Alcanzarían lo que se tiene predicho de ellos: 'El es rey de los hijos del orgullo'.". El papa Pelagio II (lett. 13), llama a Juan, obispo de Constantinopla, que aspiraba al sumo pontificado, "impío y profano".»Estas autoridades, y podría citar cien más y de igual valor: ¿no prueban con una claridad semejante al resplandor del sol al mediodía, que los primeros obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales y cabezas de las Iglesias, sino hasta tiempos muy posteriores? Y por otra parte, ¿quién no sabe que desde el año 325, en que se celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea, hasta 580, el año del segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, que de entre más de 1109 obispos que asistieron a los primeros seis concilios generales, no se hallaron presentes más que 19 obispos del Occidente?»¿Quién ignora que los concilios fueron convocados por los Emperadores, sin siquiera informar de ello al obispo de Roma, y frecuentemente hasta en oposición a los deseos de éste? ¿Y que Osio, obispo de Córdoba, presidió en el primer Concilio de Nicea y redactó sus cánones? El mismo Osio presidió después el Concilio de Sárdica, y excluyó a los legados de Julio, obispo de Roma.
7.- «TÚ ERES PEDRO»»No haré más citas, mis venerables hermanos, y paso a hablar del gran argumento a que se refirió anteriormente alguno de vosotros para establecer el primado del obispo de Roma por "la roca ( petra)". Si esto fuera verdad, la disputa quedaría terminada; pero nuestros antecesores (y ciertamente debieron saber algo) no opinan sobre esto como nosotros. »San Cirilo, en su cuarto libro de la Trinidad, dice: "Creo que por la roca debéis entender la fe inamovible de los apóstoles". San Hilario, obispo de Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, dice: "La roca ( petra) es la bendita y sola roca de la fe confesada por la boca de San Pedro". Y en el sexto libro de la Trinidad, dice: "Es esta la roca la confesión de la fe sobre la que está edificada la Iglesia". "Dios", dice San Jerónimo en el sexto libro sobre San Mateo, "ha fundado su Iglesia sobre esta roca de la que el apóstol Pedro fue apellidado". De conformidad con él, Crisóstomo dice en su homilía 53 sobre San Mateo: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia", es decir, sobre la fe de la confesión. Ahora bien ¿cuál fue la confesión del apóstol? Hela aquí: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo".»Ambrosio, el santo arzobispo de Milán (sobre el segundo capítulo de la epístola a los Efesios), San Basilio de Seleucia y los padres del Concilio de Calcedonia, enseñan precisamente la misma doctrina. Entre los doctores de la antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros lugares por su sabiduría y su santidad. Oíd pues, lo que escribe sobre su segundo tratado de la primera epístola de San Juan: "¿Qué significan estas palabras: Edificaré mi Iglesia sobre la Roca? Sobre esta fe, sobre eso que me dices, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". En su tratado [124] sobre San Juan, encontramos esta muy significativa frase: "Sobre esta roca que tú has confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era roca". El gran obispo no creía tampoco que la Iglesia fuese edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey en el sermón 13: "Tú eres Pedro y sobre esta roca, ( petra) que tú has confesado, sobre esta roca, que tú has reconocido diciendo: Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia; sobre mí mismo, que soy el Hijo de Dios, la edificaré sobre mí y no a mí sobre ti". Lo que San Agustín pensaba sobre este célebre pasaje, era la opinión de toda la Cristiandad en sus días.»Por consiguiente, resumo y establezco: primero, que Jesús dio a sus apóstoles el mismo poder que le otorgó a San Pedro; segundo, que los apóstoles nunca reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible doctor de la iglesia; tercero, que el mismo Pedro nunca pensó ser papa, y nunca actuó como si fuera papa; cuarto, que los concilios de los cuatro primeros siglos, cuando reconocían la alta posición que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de estar en Roma, tan sólo le otorgaban una preeminencia honorífica, nunca poder y jurisdicción; que los santos padres en el famoso pasaje, "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia", nunca entendieron que la iglesia estaba edificada sobre Pedro ( Super Petrum), sino sobre la roca ( Super Petram), es decir, sobre la confesión de fe del apóstol.»Concluyo victoriosamente, conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia cristiana, que Jesucristo no confirió supremacía alguna a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron soberanos de la Iglesia sino confiscando uno por uno todos los derechos del episcopado. [Voces: ¡Silencio insolente protestante, silencio!] »¡No soy un protestante insolente! ¡No, y mil veces no! La historia no es católica, ni anglicana, ni calvinista, ni luterana, ni arminiana, ni griega, ni cismática, ni ultramontanista. Es lo que es: es decir, algo más poderoso que todas las confesiones de fe, de los cánones de los Concilios ecuménicos. ¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo! Mas no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del Coliseo lo podríais derribar. Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia, y sin titubear un momento presentaré mis más respetuosas disculpas. Mas tened paciencia y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo. Si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me veo obligado a proseguir.»Monseñor Dupanloup, en sus renombradas observaciones sobre este Concilio Vaticano, ha dicho, y con razón, que si declaramos la infalibilidad de Pío IX, que entonces, necesariamente y desde la lógica natural, estaremos obligados a sostener que todos sus predecesores eran también infalibles. 8.- ERRORES Y CONTRADICCIONES PAPALES»Bien, venerables hermanos, aquí la historia levanta su voz para asegurarnos que algunos papas han cometido errores. Vosotros podréis protestar en contra de ella, o bien negarlo como os plazca, pero yo lo probaré. El Papa Víctor (192) primero aprobó el montanismo y más tarde lo condenó. Marcelino (296-303) fue un idólatra. Entró en el templo de Vesta y ofreció incienso a la diosa. Vosotros podréis decir que ese fue un momento de debilidad; pero yo les respondo, un vicario de Jesucristo debe morir antes de convertirse en un apóstata. Liberio (358) consintió en la condena de Atanasio e hizo profesión de arrianismo, para que le levantasen su exilio y fuese reinstalado en su sede. Honorio (625) se adhirió al monotelismo. El padre Gratry ha demostrado esto de forma concluyente. Gregorio I (590-604) llamó Anticristo a todo aquél que tome el nombre de obispo universal y por el contrario, Bonifacio III (607-608) hizo que el emperador parricida Focas le confiriera ese título para él mismo. Pascual II (1099-1118) y Eugenio III (1145-1153) autorizaron el duelo. Julio II (1509) y Pío IV (1560) lo prohibieron. Eugenio IV (1431-1439), con la aprobación del Concilio de Basilea, restituyeron el cáliz a la iglesia de Bohemia; Pío II (1458) revocó esa concesión. Adriano II (867-872) declaró la validez de la ceremonia civil del matrimonio; Pío VII (1800-1823) la condenó. Sixto V (1585-1590) publicó una edición de la Biblia y por medio de una bula recomendó que fuera leída. Pío VII condenó a los que la leyeran. Clemente XIV (1769-1774) abolió la orden de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la restableció.»Pero, ¿por qué examinar esas pruebas tan remotas? Nuestro santo padre aquí presente, ¿no ha dado en su bula los reglamentos para este concilio, que en caso de ocurrir su muerte mientras se encuentre presidiendo sean revocadas todas las ordenanzas que hayan sido expedidas y que contraríen a las que él impone; aun cuando ellas procedan como decisiones hechas por su predecesores? Y ciertamente, si Pío IX ha hablado ex cátedra, esto no es, desde las profundidades de su sepulcro, que él impone su voluntad sobre la soberanía de la iglesia. Yo no acabaría nunca, mis venerables hermanos, si yo fuera a poner ante vuestros ojos las contradicciones de los papas en sus enseñanzas. Si entonces vosotros proclamáis la infalibilidad del actual papa, vosotros debéis probar lo que es imposible—que los papas nunca se contradijeron entre sí—o tendréis que declarar que el Espíritu Santo os ha revelado a vosotros que la infalibilidad del papado solamente data desde 1870. ¿Tenéis suficiente valor para hacer eso?»Tal vez la gente podrá ser indiferente y pase por alto los asuntos teológicos que no puedan entender, y otros que no les parezcan de importancia; pero, aunque sean indiferentes a los principios, no lo son ante los hechos. No os engañéis a vosotros mismos. Si vosotros decretáis el dogma de la infalibilidad papal, seremos más vulnerables, y los Protestantes, nuestros adversarios, aprovecharán la situación con más coraje ahora que tienen la historia de su lado, mientras nosotros tenemos sólo nuestra propia negación contra ellos. ¿Qué les diremos entonces, cuando muestren todos los hechos de los obispos de Roma desde los días de Lucas hasta su santidad Pío IX? ¡Ah! Si todos hubieran sido como Pío IX el triunfo sería nuestro; pero, lamentablemente, eso no es así. [Gritos de "¡Silencio!, ¡Silencio!; ¡Ya basta!, ¡Ya basta!"]»¡No gritéis, monseñores! Temer a la historia es aceptar que hemos sido conquistados por ella. Además, aunque vosotros hicierais pasar sobre ella todas las aguas del río Tiber, no podríais cancelar una sola de sus páginas. Dejadme hablar, y yo seré tan breve como sea posible en este asunto de gran importancia. El papa Vigilio (538) obtuvo el papado comprándolo de Belisario, lugarteniente del emperador Justiniano. Aunque admitamos que quebrantó su promesa y nunca pagó lo prometido. ¿Es ésta una manera canónica de colocarse la tiara? El Segundo Concilio de Calcedonia lo había condenado formalmente; en uno de sus cánones leemos que ¡el obispo que obtenga el papado a cambio de dinero, lo perderá y será degradado! El Papa Eugenio III (IV en el original) (1145) imitó a Vigilio, y San Bernardo, la brillante luminaria de su época, reprobó la acción del papa diciéndole: ¿Podéis vos presentarme en esta gran ciudad de Roma a cualquier persona que os reciba como papa, que no haya recibido oro o plata por eso?»Mis venerables hermanos, ¿podría uno que establezca un banco en las puertas del templo, haber sido inspirado por el Espíritu Santo? ¿Tendría derecho a enseñar infaliblemente a la iglesia? Vosotros conocéis la historia de Formoso demasiado bien para que yo pueda agregarle nada. Esteban XI ordenó la exhumación de sus restos, lo vistió con las ropas pontificias, le cercenó los dedos de la mano que usó para dar la bendición y luego arrojó sus restos al río Tiber declarándolo perjuro e ilegítimo. Esteban fue hecho prisionero por el pueblo, envenenado, y luego estrangulado. Ved vosotros como estos asuntos fueron reajustados; Romano, sucesor de Esteban, y después de él Juan X, rehabilitaron la memoria de Formoso.»¡Pero vosotros me diréis que estas son fábulas y no historia! Vayan, Monseñores, a la biblioteca del Vaticano y lean Platina, el historiador del papado y los anales de Baronio (897). Estos son hechos que por el honor de la Santa Sede desearíamos que fuesen ignorados; pero cuando eso es para definir un dogma que puede provocar un gran cisma entre nosotros, ¿el amor que le tenemos a nuestra venerable Iglesia Católica Apostólica Romana debería imponernos silencio?9.- LOS PECADOS DEL PAPADO Y SUS EXCESOS»Continúo. El erudito Cardenal Baronio, hablando de la corte papal, dijo (prestad atención, mis venerables hermanos, a estas palabras), ¿Qué parecería la Iglesia de Roma en esos días? ¡Cuánta infamia! ¡Solamente las todopoderosas cortesanas gobernando en Roma! Fueron ellas las que dieron, intercambiaron y tomaron obispados; y es horrible relatarlo, ellas tomaron amantes, los falsos papas y los pusieron sobre el trono de San Pedro! (Baronio, 912). Vosotros podríais responder: ¡Esos eran falsos papas, no los verdaderos! Que así sea; pero, en tal caso, si por 50 años la Santa Sede de Roma fue ocupada por antipapas, ¿cómo se reinicia otra vez la sucesión pontifical? Ha podido la iglesia, por lo menos por un siglo y medio, funcionar acéfala y encontrarse a sí misma sin cabeza?»Veamos ahora: la mayoría de estos antipapas aparecen en el árbol genealógico del papado; y cuántos son los absurdos que Baronio describió; porque Genebrardo, el gran adulador de los papas, se había atrevido mencionar en sus crónicas (901): 'Este siglo es lamentable, puesto que por casi 150 años los papas han caído de todas las virtudes de sus predecesores, y se han vuelto apóstatas en vez de apóstoles. "Yo puedo entender cómo el ilustre Baronio pudo haberse sonrojado cuando él tuvo que narrar los hechos de estos obispos romanos. Al hablar de Juan XI (931), hijo natural del papa Sergio y de Marozia, Baronio escribió estas palabras en sus anales—¡La santa iglesia, que está en Roma, ha sido vilmente pisoteada por semejante monstruo!" Juan XII (956), elegido papa a la edad de 18 años por medio de la influencia de cortesanas, no fue ni una pizca mejor que su predecesor.»Me apena, mis venerables hermanos, revolver tanta inmundicia. Guardo silencio respecto a Alejandro VI, padre y amante de Lucrecia; me alejo de Juan XXII (1319), que negó la inmortalidad del alma, y fue depuesto por el santo Concilio Ecuménico de Constanza. Algunos objetarán que dicho concilio sólo fue un concilio privado; que así sea. Pero si vosotros le rehusáis cualquier autoridad, como una consecuencia lógica tendréis que sostener que la designación de Martín V (1417) es ilegal. Entonces, ¿qué será de la sucesión papal? ¿Podéis vosotros encontrar la continuidad en ella?»Yo no hablo de los cismas que han deshonrado a la iglesia. En esos lamentables días la Sede de Roma estaba ocupada por dos competidores, y a veces hasta tres. ¿Cuál de ellos era el verdadero papa? Resumiendo una vez más, otra vez digo, si vosotros decretáis la infalibilidad del presente obispo de Roma, deberéis también establecer la infalibilidad de todos los que le antecedieron, sin excluir a ninguno. Pero, ¿podéis vosotros hacer esto cuando la historia está allí estableciendo con una diáfana claridad comparada con la del sol, que los papas han errado en sus enseñanzas? ¿Podrían hacer eso y mantener papas que avaros, incestuosos, asesinos, simoníacos han sido vicarios de Jesucristo? ¡Oh, venerables hermanos! El mantener semejante enormidad sería traicionar a Jesucristo peor que Judas. Sería como echarle tierra en la cara. [Gritos: ¡Abajo del púlpito! ¡Pronto, ciérrenle la boca a ese hereje!]10.- VOLVAMOS A LAS DIVINAMENTE INSPIRADAS SAGRADAS ESCRITURAS»¡Mis venerables hermanos! Vosotros gritáis; ¿no sería más digno pesar mis razones y mis pruebas en la balanza del santuario? Creedme, la historia no puede ser hecha otra vez; está allí, y permanecerá toda la eternidad para protestar enérgicamente contra el dogma de la infalibilidad papal. ¡Vosotros podréis proclamarlo unánimemente; pero un voto estará ausente, y es el mío!»Monseñores, los verdaderos fieles tienen sus ojos sobre nosotros esperando de nosotros un remedio para las innumerables maldades que han deshonrado a la iglesia: ¿los engañaremos en sus esperanzas? ¿Qué no será nuestra responsabilidad ante Dios si dejamos pasar esta solemne ocasión, la cual Dios nos ha dado para sanar la fe verdadera? Aprovechémosla, mis hermanos. Armémonos de un santo valor; hagamos un violento y generoso esfuerzo; volvamos a las enseñanzas de los apóstoles, porque sin ellas nosotros tenemos solamente errores, obscuridad y falsas tradiciones. Avalemos en nosotros mismos nuestra razón y nuestra inteligencia para tomar a los apóstoles y profetas como nuestros infalibles maestros con referencia a la pregunta de preguntas, ¿qué debo hacer para ser salvo? Cuando hayamos decidido eso, habremos puesto el fundamento de nuestro dogmático sistema, firme e inamovible sobre la roca permanente e incorruptible, de las divinamente inspiradas Sagradas Escrituras. Llenos de confianza iremos enfrente al mundo y como el apóstol Pablo, en la presencia de los librepensadores, nosotros "no conoceremos a ningún otro sino a Jesucristo, y a éste crucificado". Seremos conquistadores por medio de la predicación de la "locura de la cruz". Así como Pablo conquistó a los educados hombres de Grecia y Roma, y la iglesia de Roma tendrá sus "gloriosos '89". [Gritos clamorosos, ¡Saquen a ese Protestante, al Calvinista, al traidor de la iglesia!].»Vuestros gritos, Monseñores, no me atemorizan. Si mis palabras son ardientes, mi cabeza se mantiene fría. Y yo no soy ni de Lutero, ni de Calvino, ni de Pablo, ni de Apolos, sino de Cristo. [Renovados gritos: ¡Anatema, anatema, al apóstata!]»¿Anatema? Monseñores, ¿anatema? Vosotros sabéis muy bien que esas no son protestas en mi contra, sino en contra de los santos apóstoles bajo cuya protección yo desearía que este concilio colocara la iglesia. ¡Ah! Si estando envueltos en sus mortajas ellos salieran de sus tumbas, ¿hablarían ellos un lenguaje diferente al mío? ¿Qué les diríais vosotros a ellos si mediante sus escritos os dijeran que el papado se ha desviado del evangelio del Hijo de Dios, que ellos han predicado y confirmado de una forma tan generosa por su sangre? ¿Os atreveríais decirles a ellos, nosotros preferimos las enseñanzas de nuestros propios papas, nuestro Bellarmino, nuestro Ignacio de Loyola, a los de vosotros? ¡No, no! ¡Mil veces no! A menos que vosotros hayáis cerrado vuestros oídos para no oír, cerrado vuestros ojos para no ver, entumecido vuestras mentes para no entender. ¡Ah! Si el que reina en lo Alto deseara castigarnos, haciendo que su mano caiga pesada sobre nosotros, así como hizo con Faraón, Él no necesitaría permitirle a los soldados de Garibaldi echarnos de la ciudad eterna. Solamente permitiría que vosotros hagáis de Pío IX un dios, así como hemos hecho una diosa de la bendita Virgen.
¡Deteneos, deteneos, venerables hermanos, en la pendiente odiosa y ridícula en la que vosotros os habéis colocado a vosotros mismos.
Salvad a la iglesia del naufragio que le amenaza, pidiendo de las Sagradas Escrituras solamente la regla de fe que nosotros debemos creer y profesar. He dicho. ¡Que Dios me ayude.

sábado, 3 de enero de 2009

En defensa de mi amada Iglesia Vetero.

Hermanos y hermanas en el Corazón de Jesús:

El día de hoy quiero tratar un tema que en esencia es grave: la Persecución Religiosa.

Me he enterado que el Papa ha pedido que se respeten los derechos de los sacerdotes y misioneros romanos a predicar y a los laicos a vivir su fe de acuerdo a las “normas del Vaticano”, ya que en algunos países donde son minoría se les persigue, se les trata de secta, se dice que sus sacramentos no son válidos, que son espías del colonialismos europeo, etc. Es por eso que, con gran asombro, veo que la iglesia romana, en los países donde es mayoría persigue a los no romanos, nos tratan de secta, de protestantes, de falsos sacerdotes, de que nuestros sacramentos no son válidos, etc. Y en esas ocasiones el Papa no habla (a sus obispos y sacerdotes) para pedir respeto y libertad religiosa para las minorías. ¿Saben porqué?: Porque al Papa y a los romanos la única libertad religiosa que les interesa es la suya.

Todos los que nos sentimos honrados con el nombre de Católicos Veteros hemos sentido en mayor o menor grado la persecución religiosa de parte de roma, la cual es fruto de una mente que se quedó en la Edad Media (con las cruzadas, la inquisición, su autoritarismo despótico) y un corazón endurecido por el poder económico y político.

Prueba de ello es que apenas se dan cuenta que la Iglesia Vetero está trabajando, lanzan ataques, difamaciones etc.

De forma especial, quiero ponerles un ejemplo: Nuestros hermanos Argentina. La Iglesia de ellos se tiene que llamar Iglesia Apostólica de Argentina, omitiendo lo de católica, por que según los romanos, ese nombre solo les corresponde a ellos. Los romanos son Católicos romanos y los Veteros somos Católicos Veteros, al Igual que los Ortodoxos son Católicos.

En primer lugar Católico es una palabra griega (=katholico) que significa Universal (espero que lean esto mis hermanos romanos y aprendan lo que significa, porque parece que andan confundidos, ya que creen que católico significa romano). El primero que utilizó la Palabra fue san Ignacio, Obispo de Antioquia (no fue ningún Papa).
Dicen que nuestros Sacramentos no valen. Cristo dijo que el árbol se conoce por sus frutos. Los frutos que producen los Sacramentos Veteros son: conversión, santidad, amor, perdón, servicio, humildad.
¿Quieren saber que producen los sacramentos romanos? Basta ver cómo viven en nuestras ciudades, cómo se expresan sus clérigos. Ahora les pregunto, ¿Cuáles Sacramentos Valdrán más? Nosotros los tenemos por Sucesión de Obispos valientes que decidieron dejar la herejía romana, no por simonía como muchos de los papas adquirieron el Papado. Si ya se les olvidó esto, ahí esta la historia que no miente, y si no la conocen con gusto se las enseño.
Dicen que somos “protestantes” porque según ellos ya no tenemos la Fe Católica.
Como de costumbre se equivocan, o por lo menos mienten. Ya que no fuimos nosotros los que declaramos “dios” a un Obispo, como lo hicieron ellos con el Obispo de Roma, al que declararon infalible en 1870, siendo que el único Infalible es Dios.
¿Pero como serán infalibles si el Papa Honorio I fue excomulgado por el Concilio de Constantinopla por hereje? ¿Cómo explicar las más de nueve amantes del Papa Alejandro VI (Borjia)?
Es natural que en la actualidad se comporten de esta forma, ya que tienen mucho tiempo que se estancaron, se inmovilizaron en el ejercicio del AMOR DE CRISTO, y lo que se estanca se echa a perder.
¿Porque hablo en este tono?
Por que no debemos permitir que la mentira prevalezca, aunque venga de la iglesia romana. Yo prefiero la Verdad (que es Cristo mismo) a la mentira, aunque venga de un “obispo con delirio de divinidad”.
Cuando a un católico romano se les recuerda las atrocidades cometidas por la inquisición, dicen: “es que eso era en la Edad Media”, y yo les pregunto ¿en la Edad Media el Evangelio era diferente?, y ¿Ahora, cual es la excusa cobarde que usaran para disculpar estas atrocidades?
Dicen que nosotros, los clérigos de la Iglesia Vetero nos casamos, eso es cierto, nos casamos igual que san Pedro, ¿se les olvidó que Cristo sanó a la suegra de san Pedro? ¿No han leído 1 Tim 3,1-10 donde se dice que los Obispos y los Sacerdotes deben ser casados?
Los curas y Obispos romanos no se casan, solo viven en amasiato, en fornicación, o violando niños. ¿Pruebas? Por amor del Cielo, vean las noticias, vayan a las calles y pregunten a la gente, ¿porqué creen que la iglesia romana en Estados Unidos está en crisis?
Se que esto va a causar un ataque más feroz de parte de la iglesia romana para mi persona y para mi Diócesis, pero saben que: Si a Cristo lo llamaron endemoniado, lo crucificaron y humillaron, ¿Qué más puedo esperar recibir? Ya que los ataques vienen del mismo enemigo: Satanás, solamente que antes utilizó de medio a los fariseos, en la actualidad utiliza a los nuevos fariseos: el clero romano.
Quiero hacer una aclaración: No todo el clero romano actúa así, pero si la inmensa mayoría. Para la pequeña minoría le tengo mi cariño y respeto, y un aviso:
LA IGLESIA VETERO LOS ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS.

A la inmensa mayoría del clero romano, el cual nos acusa de ser falsos sacerdotes, de que no somos católico y otras serie de barbaridades, les tengo un aviso: DE DIOS NADIE SE BURLA, Y UN DÍA EL PAGARA A CADA UNO SEGÚN SUS OBRAS.

Espero que nadie se escandalice por mi forma de hablar, pero es que, me consume el celo por la Verdad, por Cristo y por su Iglesia, por su Iglesia Vetero. Recuerden que Cristo mismo echó a los que comerciaban en el Templo, ya que la Fe no es para hacer negocio (espero que esto lo mediten los curas y obispo romanos cuando pasen en sus carros del año, que viven en mansiones, habiendo tanta gente pobre pidiendo una ayuda en las puertas de “sus” Templos).

Les envío un fuerte abrazo y mi bendición.

+ Monseñor Victor Hugo García Cortés
Arzobispo Católico Vetero de México.