sábado, 31 de enero de 2009

Deificación.


Deificación o THEOSIS

Nuestra Iglesia, en su significado religioso como en su connotación secular, ha preservado fielmente, no solo la Doctrina Antigua (Vetero), la Catolicidad y la Conciencia de la fe Cristiana original, sino que también el 'Ethos", lo fundamental de la enseñanza de Cristo, esto es: La Etica del amor.

La Iglesia Católica Tradicionalista en México (=ICTM) se presenta como solución optimista frente a las ideologías y Credos conflictivos en este siglo. Occidente sufre una serie de dilemas tales como la oposición entre la naturaleza y la gracia, las obras y la fe, Sagradas Escrituras y tradición, Clérigos y Laicos, etc... Nuestra Iglesia no tiene tales dilemas y confusiones. Ella enfatiza una revelación natural en armonía con la gracia revelada, la fe y las buenas obras.

Por otra parte, en contraste con el pesimismo y la falsa ansiedad, muy extendida en algunas regiones, la Diócesis Vetero de México muestra su optimismo por su concepción en la dignidad del hombre, por su doctrina de la deidificación de la naturaleza humana bajo Dios, por su creencia del amor de Dios a la humanidad, y del amor del hombre hacia el hombre. El Evangelio de nuestra Iglesia es de Resurrección, de triunfo y de victoria. En la Iglesia de los Primeros siglos como en la actualidad en la ICTM el hombre no esta solo.

El sistema de la enseñanza Cristiana se basa en Dios como un ser supremo de vida y existencia, en el hombre como la imagen y semejanza de Dios, obra maestra de su creación y en Cristo, que unió lo divino con lo humano.

La doctrina Cristiana es guía y orientación para el hombre, mostrándole el verdadero camino.

El Cristianismo es un sistema espiritual de vida, pero ello no implica la negación del cuerpo o el descuido de las necesidades materiales. Más bien se trata de colocar cada elemento en su debido lugar. Los progresos materiales deben ser encausados adecuadamente a fin de que por ellos se consigan buenos logros y no conduzcan a la violencia, ni a su ruina ni a su miseria espiritual, sino más bien al progreso del género humano, a una san y pacifica convivencia; y al Reino de Dios. La Eternidad es el fundamento de los valores que la vida humana requiere para existir. El ser humano debe pues, reanimar dentro de si los valores eternos, para lo cual es necesario tener fe en ellos y por sobre todo en Dios. Una verdad viva y axiomática es que el Cristianismo es un sistema supremo de principios únicos a través de los tiempos y que se construyen sobre la roca firme de la fe, es también un poder o fuerza que emana de la fe y toma la doctrina en vida (Hch. 18:27-28; 2Cor.3:2).

Frente a los fracasos de poderosos, fuerte y sabios de este mundo, el Cristianismo por medio del débil, del simple y del humilde muestra el poder de la fe, que es la única verdadera respuesta a la amenaza del poder de destrucción, la única verdadera respuesta a la amenaza del poder de destrucción, la única verdadera áncora de esperanza, a pesar de las dificultades presentes y que nos auguran un nuevo y mejor día.

La concepción del hombre como un ente psicosómatico, hecha de polvo y divinidad: "Algo menos que los Angeles" (Sal.8) y al mismo tiempo "Es como las bestias que perecen" (Sal.49).

Pese a sus rebeliones, el hombre se restaura a través de Dios y de aquel que tomó la naturaleza humana: Jesucristo. Este personifica la gracia y el amor a la humanidad (Tit.3).

El sacrificio de Cristo fue la suprema expresión de amor de Dios al hombre, y por amor, todos los hombres son llamados a la Resurrección de Cristo.

El hombre no es simplemente un animal, luchando constantemente por la supervivencia o un producto de un proceso evolucionario. El espíritu del hombre, su libre voluntad, su habilidad para pensar racionalmente y su capacidad creativa, indican claramente que el hombre es único, diferente y superior al resto de las criaturas. El es llamado a la "Theosis", la deificación, pero preservando su individualidad. Dios ama al hombre y busca en retorno, el amor de este hacia su semejante.

Cuando los Veteros se reúnen para celebrar la Eucaristía se unen no solo con Cristo resucitado, sino entre ellos mismos.

La gran predicación de la Iglesia Vetero es el "amor" (1Jn.40:20; Rom. 13:8, Jn.3:16). Por eso la Iglesia Vetero ruega a los enemigos de la humanidad que se evite la lucha entre los hombres, a fin de no destruir "La obra maestra" del Creador, puesto que nuestra Iglesia conoce y ha experimentado las persecuciones, las brutalidades del hombre, y las terribles consecuencias a que conduce el odio.

La unidad y solidaridad entre los hombres, supone la aplicación de las palabras del Apóstol San Pedro: "Amémonos unos a otros desde el corazón... Habiendo purificado nuestras almas por nuestra obediencia a la verdad... Por el verbo de Dios que vive y permanece para siempre" (Cfr. 1:22-23). El distinguido característico de los Cristianos es su unión en el naturalmente "Amor por el hombre" no significa amor por sus malas (falsas) creencias (=herejías), muchas veces vemos en el Nuevo Testamento que Jesucristo él mismo y los Santos Apóstoles condenaron las herejías, las falsas enseñanzas y la persistencia en ellas: "Jerusalén, tu matas a los profetas y apedreas a los que Dios envía Cuantas veces quise contar a tus hijos como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido!, por eso se quedaran ustedes con su casa vacía" (Mateo 23:37-38, Lucas 13:34-35).

"Pero aunque viniéramos nosotros o viniera algún Ángel del Cielo para anunciarles el Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado. Sea maldito!. (Gálatas 1:8).

"Si alguien fomenta herejías en la Iglesia le llamaras la atención una primera y una segunda vez; después rompe con él, sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena así mismo". (Tito 3:10-11). Y también lo vemos entre otros pasajes en 2 Pedro 2:17-21, en Judas 12-13, en 2 Juan 9-11, en 3 Juan 3-4.

Caracteriza a nuestra amada Iglesia Vetero una profunda espiritualidad sacramental, portadora del Espíritu Santo; una decidida confianza en el Señor; una firme lealtad a los Apóstoles y Padres de la Iglesia; una moral fuertemente enraizada en la Biblia y en los dogmas (en los Verdaderos, es decir, en los de los primeros siglos), una liturgia de gran significado Teológico, rica en expresividad dogmática; una liturgia que, además de la solemnidad, tiene la particularidad de llegar íntimamente al corazón de todos; desde el más humilde hasta el más culto. Una participación y experiencia de la santificación de los feligreses, la experiencia y el conocimiento de Dios por ellos, la deificación de los feligreses y el Reino de los Cielos por ellos.

La Deificación nace en la Iglesia, ya que en ella actúa el Espíritu Santo, a través de sus Sacramentos y de una profunda relación con Dios, ya que estamos llamados a vivir la Deificación. 2 Pe 1,4, ya que en palabras de san Juan Crisóstomo: es en la Iglesia donde moran los Ángeles y arcángeles, junto a la realidad divina…”

La Deificación no es panteísmo, el ser humano conservara su identidad y su esencia, lo mismo que el Creador supremo. Pero entre más vivamos la realidad de lo sagrado experimentaremos una verdadera transformación, mediante la cual nos iremos pareciendo más y más a nuestro salvador 1Jn 3,2. Entre más nos amemos, entre más oremos y adoremos al Señor, entre más recibamos su bendito Cuerpo y su bendita Sangre (junto a todos los demás tesoros que la Iglesia tiene para nosotros), más nos iremos transformando en imágenes más fidedignas del Señor.

Dios los bendiga.

+Monseñor Victor Hugo García Cortés

Arzobispo Vetero de México.

martes, 27 de enero de 2009

El Papa levanta excomunión a Obispos Ordenados por Mons. Lefebvre.




Monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (lefevristas)

Monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (lefevristas)

La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el sábado 24 de enero un comunicado en el que señala que en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y en la víspera de la solemnidad de la Conversión de san Pablo apóstol, el papa Benedicto XVI, tras un proceso de diálogo entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representada por su superior general, monseñor Bernard Fellay, aceptó el pedido formulado nuevamente por dicho prelado, en carta del 15 de diciembre de 2008, a nombre de los otros tres obispos de la Fraternidad, monseñor Bernard Tissier de Mallarais (francés), monseñor Richard Williamson (inglés) y monseñor Alfonso de Galarreta (español), de levantar la excomunión en la que habían incurrido hace veinte años.

La nota de la Sala de Prensa recuerda que a causa de las consagraciones episcopales realizadas el 30 de junio de 1988, por monseñor Marcel Lefebvre sin mandato pontificio, los cuatro Prelados mencionados habían incurrido en la excomunión "latae sententiae", declarada formalmente por la Congregación de los Obispos con fecha 1° de julio de 1988.

La nota cita también las palabras de la carta de monseñor Fellay al Sumo Pontífice: "estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por eso nos hace sufrir tanto la actual situación".

Benedicto XVI, que siguió desde el inicio muy de cerca este proceso, sigue la nota de la Santa Sede, buscó siempre la manera de recomponer la fractura con la Fraternidad, incluso reuniéndose personalmente con monseñor Fellay, el 29 de agosto de 2005. En aquella ocasión, el Sumo Pontífice manifestó la voluntad de proceder gradualmente y en etapas razonables el camino hacia la plena comunión.

Ahora, el Papa mediante un decreto de la Congregación para los Obispos del 21 de enero de 2009, levantó la excomunión que pesaba sobre los mencionados prelados. El Santo Padre fue inspirado en esta decisión, por el deseo de que se llegue lo más pronto posible a la completa reconciliación y a la plena comunión".

Texto del decreto de la Congregación para los Obispos
Con la carta del 15 de diciembre de 2008 dirigida a Su Eminencia el Señor Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros obispos consagrados el 30 de junio de 1988, solicitaba nuevamente el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada con decreto del Prefecto de esta Congregación para los Obispos el 1 de julio de 1988.

En la mencionada carta, monseñor Fellay afirma, entre otros puntos: "Estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de ser y permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por esto nos produce tanto sufrimiento la situación actual.

Su Santidad Benedicto XVI –paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiado en el compromiso por ellos expresado en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar en las conversaciones necesarias con las autoridades de la Santa Sede en las cuestiones aún abiertas, de forma que se pueda llegar pronto a una plena y satisfactoria solución del problema originalmente planteado– ha decidido reconsiderar la sanción canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta surgida con la consagración episcopal de éstos.

Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza e intensificar y dar estabilidad a las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede Apostólica, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible.

Este don de paz, al final de las celebraciones de Navidad, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, y por su medio, llegar a remover el escándalo de la división.

En virtud de las facultades que me han sido expresamente concedidas por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988, mientras declaro carente de efectos jurídicos, desde el día de hoy, el Decreto que en aquel momento se emitió.

Roma, desde la Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009. Card. Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación para los Obispos.

Comunicado del superior general de la Fraternidad San Pío X
El mismo sábado 24 de enero, al hacerse público el decreto de la Congregación para los Obispos con el que Benedicto XVI acepta el pedido de levantar la excomunión a los cuatro obispos ordenados por monseñor Marcel Lefebvre, el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, monseñor Bernard Fellay, emitió en Menzingen, el siguiente comunicado:

"La excomunión de los obispos consagrados por monseñor Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI.

"Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia. Nuestra Fraternidad desea poder ayudar siempre al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico, y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de 'apostasía silenciosa'.

"Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos de que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de 'reuniones' con la Santa Sede, las cuales permitirán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia.

"En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica".

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San Gregorio de Palamás.

San GREGORIO Palamás

Teólogo bizantino del S. XIV

1. Vida:

Nacido en 1296 en una familia aristocrática de Asia Menor, fue educado en la corte del emperador Andrónico II Paleólogo. Después de prolongados estudios profanos, P. abraza la vida monástica en 1316 en los eremitorios del Monte Athos (v.) donde se inicia en la tradición del hesicasmo (v.). Su permanencia en Athos es interrumpida por ciertos desplazamientos a Tesalónica, donde es ordenado sacerdote en 1326 y donde anima un círculo de espiritualidad hesicasta, y a Constantinopla, en un breve viaje con motivo de la muerte de su madre. De 1335 a 1336 es abad del monasterio athonita de S. Sabas, que entonces contaba con cerca de 200 monjes.

Desde 1340 se compromete, en nombre del monaquismo hagiorítico, en la lucha contra el filósofo humanista Barlaam de Calabria (v.), el cual desacreditaba con sus ataques tanto el método psico-somático de la oración mental (tachada por él de «onfalo-psiquia») como el realismo místico del conocimiento sobrenatural en la tradición oriental, burlándose de la supuesta pretensión de los hesicastas de ver la esencia divina con los ojos del cuerpo. En respuesta a una serie de tratados polémicos de Barlaam contra los monjes athonitas, que él asemeja a los mesalianos, P. compone su mayor obra de espiritualidad, sus tres Triadas para la defensa de los santos hesicastas que constituyen el esfuerzo más importante de síntesis teológica de la espiritualidad bizantina tradicional. En 1340-41, una declaración solemne, compuesta por P. y firmada por todos los higumenos (abades) athonitas, el Tomo Hagiorético, justifica la doctrina de P. y condena la enseñanza de Barlaam. Esta condenación es confirmada por dos concilios reunidos en Constantinopla en 1341. No obstante, la derrota de Barlaam y su salida para Italia no significan que el conflicto estuviera terminado. Durante la guerra civil entre el Gran Doméstico Juan Cantacuzeno y la regente Ana de Saboya, P. es encarcelado e incluso excomulgado por hereje por el patriarca Juan Calecas. La subida al trono imperial de Juan Cantacuzeno en 1347 consagra la rehabilitación de P. El mismo año es consagrado arzobispo de Tesalónica. En 1351 un concilio condena a los adversarios de P. el monje Gregorio Akindynos y el filósofo e historiador Nicéforo Grégoras, y aprueba definitivamente la doctrina espiritual de P.

Los últimos años de P. están marcados por su actividad pastoral en la sede de Tesalónica. En sus frecuentes predicaciones, P. se rebela contra las injusticias sociales, en nombre del ideal permanente de la pobreza evangélica. Imparte a sus ovejas lo esencial de la fe cristiana y el sentido de la participación en la gracia del Reino a través de todos los medios de santificación de la Iglesia. En sus últimos años, cuando realizaba un viaje por mar a Constantinopla, P. cae en manos de los turcos y permanece cautivo en Asia Menor durante más de un año. Allí entabla discusiones teológicas con los musulmanes. Después de su liberación, en 1355, toma parte en una discusión pública en Constantinopla con Nicéforo Grégoras en presencia del legado pontificio Pablo de Esmirna. P. muere en Tesalónica el 14 nov. 1359. Siendo ya venerado por la piedad popular, es canonizado en 1369 por su amigo el patriarca Filoteo y el sínodo permanente de Constantinopla. Además de su fiesta, el 14 de noviembre, los ortodoxos han consagrado a su memoria el segundo Domingo de Cuaresma día en que la Iglesia católica celebraba antiguamente la fiesta de la Transfiguración, coincidencia significativa si tenemos presente la doctrina de P. sobre el conocimiento (v. 3).

2. Obras:

En la enumeración de los escritos de P. seguiremos, abreviando, la clasificación propuesta por J. Meyendorff en su Introducción... (v. bibl.). Esta lista se distingue muy poco de la de M. Jugie (art. Palamas en DTC XI, 1742-50) que Meyendorff tiene en cuenta.

a. Escritos de teología y de apologética: Dos Tratados apodícticos que tratan de demostrar que el Espíritu Santo procede únicamente del Padre (1336), publicada en Obras completas de Gregorio Palamas, I, por B. Bobrinskoy, Tesalónica 1962, 7-153; Títulos contra los de Beccos (1336) publicado en Obras completas, 1, por P. Papaevangelou, 155-175; Tres cartas a Akindynos y dos a Barlaam (entre 1337 y 1341), publicadas en Obras completas, I, por J. Meyendorff, 177-312; Tres Tríadas en defensa de los santos hesicastas (entre 1337 y 1341) sobre la espiritualidad hesicasta y sus fundamentos teológicos, texto publicado por J. Meyendorff, Grégoire Palamas.

Défense des saints hésychastes. Introducción, texte critique et traduction f rancaise, en Spicilegium Sacrum Lovaniense, n° 30-31, vol. I y II, Lovaina, 1959, y por P. Christou, en Oeuvres Complétes, 1, 313-694; El tomo hagiorético para la defensa los hesicastas (1340) en P. G. 150, 1225-36; Teofanes (diálogo espiritual, 1343) en PG 150, 909-960 (v. análisis detallado por E. Candal, El Teófanes de Gregorio Palamas, en «Orientalia Christiana Periodica» XII, 1946, 238261); Descripción de las impiedades de Barlaam y de Akindynos (1343-44) publicada por Dositeo de Jerusalén (v.) en Tomos agapes, Jassy 1698, 13-17; Confesión de fe (1343-44) en PG 151, 763-768; Capítulos físicos y teológicos (1344-47) en PG 150, 1121-1126; Carta a la emperatriz Ana (1346) en PG 148, 1010-1012; Carta de la cautividad a su Iglesia (1354) publicada en Neos Hellenamyemion, XVI (1922) 7-21; Carta de la cautividad a un anónimo (1354) publicada por Max Treu en el Deltiontes historikes kai ednikes hezaireias, III (1890) 229-234.

b. Obras de espiritualidad: Vida de S. Pedro el Atonita (1334-35), en PG 150, 996-1040; Capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, en PG 150, 1117-1121; Discurso a la monja Xene (de la quietud mental, 1345-46), en PG 150, 1044-1088; Discurso a f uan y Teodoro, 1344-46, publicado por S. Oikonomos en, Gregorion tou Palama homiliai, Atenas 1861, 290-308; Diversas oraciones, en ib., 311-316; Decálogo de la legislación de Cristo o de la Nueva Alianza, en PG 150, 1089-1101.

c. Las Homilías: 41 homilías, publicadas en Jerusalén por el patriarca Cirilo II, en 1857 y reproducidas con la adición de dos homilías inéditas por Migne en PG 151, 9-550; 22 homilías, publicadas por S. Oikonomos, o. c., 1-289.

d. Obras inéditas: Entre los numerosos escritos de P. todavía inéditos (consultar J. Meyendorff, Étude...), señalaremos: numerosas Cartas dirigidas bien a sus amigos y partidarios, bien a los obispos, monjes, a la emperatriz Ana, a los athonitas, a Simeón el nomofilax, etc.; numerosas Refutaciones de las acusaciones que se hicieron contra él, entre las cuales Tres antirréticas contra Akindynos, Siete discursos contra Akindynos, Refutaciones del patriarca Calecas y del patriarca Ignacio de Antioquía, Cuatro tratados contra Nicéforo Grégoras, El diálogo de un ortodoxo y de un barlaamita.

3. Doctrina:

Fue con motivo del conflicto con los adversarios del hesicasmo cuando P. se vio movido a presentar y a defender lo que él consideraba como doctrina propia y tradicional de la Iglesia.

Barlaam (v.), partiendo de la afirmación de que todo conocimiento, incluso el conocimiento de Dios, tiene como origen la percepción de los sentidos, concluía que estando Dios más allá de la experiencia sensible, es incognoscible. Añadió, además, que el conocimiento místico no es más que simbólicamente real. Frente a este naturalismo nominalista, P. desarrolla una «doctrina realista del conocimiento sobrenatural, independiente de toda experiencia sensible, pero concebida en Jesucristo al hombre entero -alma y cuerpo- que puede llegar desde aquí abajo a las primicias de la deificación última y a la visión de Dios, no por sus propias fuerzas, sino por la gracia del Espíritu» (J. Meyendorff, St. Grégoire Palamas et la mystique orthodoxe, París 1959, 112). El hombre entero es, por tanto, capaz de participar en la oración pura, después de la Encarnación del Hijo de Dios, y en el contexto de la vida sacramental y eucarística de la Iglesia. «El Hijo de Dios, escribe Palamas, en su incomparable amor por los hombres, no se ha limitado a unir su Hipórtasis divina a nuestra naturaleza, asumiendo un cuerpo animado y un alma dotada de inteligencia, para aparecer en la tierra y vivir con los hombres, sino que, puesto que se une a las mismas hipóstasis humanas, confundiéndose él mismo con cada uno de los fieles por la comunión en su santo Cuerpo, puesto que llega a formar un solo cuerpo con nosotros y hace de nosotros un templo de toda la Divinidad (...), ¿cómo no ha de iluminar él a todos aquellos que comulgan dignamente con el esplendor de la luz divina de su Cuerpo que penetra en nosotros, iluminando nuestra alma, lo mismo que iluminó los cuerpos de los discípulos en el Tabor?» (Tríadas, 1,3,38). De hecho, para P. no existe oposición entre la mística del hesicasmo, del recogimiento interior y de la concentración de las facultades en el corazón, y su visión sacramentaria de la participación en los misterios comunes de la Iglesia, dentro del camino real y obligatorio para todos los cristianos, tanto los ascetas solitarios como los que viven en el mundo.

El tema de la luz increada de la Transfiguración ocupa un lugar principal en la espiritualidad de P. Para designar su experiencia de la gracia divina, los hesicastas hablaban de la luz tabórica, recordando de esta forma que la realidad divina que se manifiesta a los santos no es otra que la luz que envolvió al Señor en el Monte Tabor y que presenciaron sus discípulos. La naturaleza increada de la luz divina debe ser comprendida en la perspectiva patrística de la deificación, es decir, de la participación en la vida misma de Dios (2 Pet 1,4), donde el hombre es promovido a la filiación divina y donde adquiere en Cristo los dones deificadores del Espíritu Santo.

Contra la acusación hecha por Barlaam de mesalianismo y de pretender ver la esencia divina con los ojos corporales, P. expone la distinción tradicional en amplios ambientes de la teología oriental entre la esencia divina, incognoscible e incomunicable, y las energías divinas increadas, en las cuales Dios se manifiesta y se da todo entero a la creatura al mismo tiempo que permanece incognoscible por naturaleza. Acusado de introducir una dualidad en Dios por la distinción de la esencia y de las energías, oponiéndose así a la simplicidad divina, P. subraya que esta distinción no implica división en Dios, sino que Dios está enteramente presente en su esencia incomunicable y sus energías que lo manifiestan, en las cuales se multiplican para hacerse accesible a sus creaturas. La doctrina palamita de las energías hay que situarla en un contexto soteriológico; ellas manifiestan la existencia y el amor infinito de Dios vivo, infinitamente distinto e íntimamente presente en sus creaturas, que Él ha suscitado de la nada para hacerlas partícipes de su gloria y de su luz.

La doctrina de P. tiene el peligro de desembocar en la negación de la visión beatífica, como visión directa del mismo Dios, adulterando así la doctrina católica sobre el cielo (v.). Fue para salir al paso de estas ideas por lo que el Conc. de Florencia (v.), que tenía por tema precisamente la unión con los orientales, proclamó que los bienaventurados «ven claramente al mismo Dios Trino y Uno» (Denz.Sch. 1305).

lunes, 26 de enero de 2009

Carta Pastoral: Enciende una luz.

Carta Pastoral: Enciende una Luz.

Queridos hermanos en Cristo:

Hoy, quiero compartirles una reflexión que nace de lo más profundo de mi corazón. Acabamos de Celebrar el Primer Sínodo Diocesano, en el cual, entre otras cosas, definimos que rechazamos el dogma de la asunción de la Virgen (por no tener un fundamento bíblico, histórico o patrístico), definimos que pese a tener de parte de algunas “iglesias”, persecución, calumnia o simplemente rechazo, nosotros nos mantendremos abiertos al Ecumenismo, tolerantes, dispuestos a perdonar y a amar a todas las personas en Cristo.
Pero sobre todo, definimos Solemnemente, que siempre seremos Fieles a Cristo, a si Iglesia Vetero y a la Fe Católica Antigua (=Vetero), tal y como la guarda, predica y vive nuestra amada Iglesia. Porque hoy más que nunca la humanidad necesita el TESTIMONIO DE FE, DE VALENTÍA Y DE AMOR de la Iglesia Vetero.
Al final del Sínodo, en oración, encontré en las Sagradas Escrituras el siguiente texto: Hch 16,22-34
El cual narra que san Pablo y Silas fueron hechos prisioneros por ser fieles al anuncio del Evangelio, fieles al anuncio de la Verdad, Fieles a Cristo y a su Iglesia.
Hoy en día la Iglesia Vetero se encuentra “prisionera”, hoy en día no son los judíos, ni el gobierno del Imperio romano (hoy en día, son “otros romanos”) los que persiguen a la Iglesia de Cristo (entiéndase la Iglesia Vetero, y todas aquellas personas y comunidades eclesiales de buena voluntad), aunque en realidad es el demonio el que persigue a la Iglesia, solo que utiliza a personas, “iglesias” (como anteriormente lo fueron los judíos), gobiernos (como anteriormente lo fue el imperio romano) como instrumentos de su maldad, para tratar de destruir a la Iglesia. La Iglesia esta prisionera cuando se le niegan sus derechos más fundamentales, cuando se le persigue impunemente por parte de las “grandes iglesias” o gobiernos intolerantes. La Iglesia esta prisionera cuando se le trata de hacer callar su voz, cuando se le desacredita con mentiras, cuando sus miembros carecen de sus garantías fundamentales.
Pero es entonces que la Iglesia más se purifica, cuando más se santifica, cuando más se asemeja a su Cabeza: Cristo. Cuando estaban en la cárcel san Pablo y Silas, mientras todos los demás dormían (=el dormir es símbolo de ignorancia, de pereza espiritual, de mediocridad espiritual) ellos oraban y alababan a Dios. Cuando la Iglesia es perseguida, es cuando se purifica, cuando se rejuvenece, el Pastor de Hermas dice: cuando la Iglesia esta manchada por el pecado, la Iglesia es como una anciana, pero cuando se dedica a la oración y a la penitencia, se vuelve joven y bella. La Iglesia Vetero, siempre esta en vela, en oración, en adoración, tal vez muchas personas estén “dormidas, tal vez muchas “iglesias” estén cómodamente dormidas, nosotros no, ya que es justamente en los momento de tribulación en lo que debemos estar despiertos.
Es entonces que hay un terremoto. El terremoto es todo aquel acontecimiento fuerte, brusco y hasta doloroso que sacude las conciencias. Hoy en día, ni con un mega terremoto muchas personas o iglesias despiertan, tan solo pensemos en las “grandes” iglesias, todos los días pierden más y más gente y siguen dormidas, cada día hay más jóvenes en las drogas, hay más hambre en el mundo, más delincuencia, más secuestros y las “grandes” iglesias siguen dormidas.
En medio de la confusión provocada por el “terremoto”, muchas personas buscan la puerta fácil: El carcelero tomo su espada para suicidarse. ¿Cuántas personas buscan la puerta fácil?
¿Brujos o esoterismo? ¿Sectas? ¿Drogas? ¿Delincuencia? ¿Suicidio?
Pero es entonces que la Iglesia, a ejemplo de san Pablo grita: ¡¡¡no te hagas ningún daño, que todos estamos aquí!!! Estamos aquí para ayudar a los demás, estamos aquí para acercarlos a Cristo y así descubran la voluntad de Dios. Para que su vida tenga sentido. Para que tengan una esperanza. Para que se sientan hijos e hijas de Dios.
El carcelero pidió luz. Si pidió luz, es porque estaba en la oscuridad. El pueblo latinoamericano vive desde hace más de 500 años en oscuridad y hoy más que nunca hay gente pidiendo luz, lo malo es que muchas de las “iglesias” tienen su antorcha apagada. La Iglesia Vetero brilla como una antorcha gigante la cual ilumina al mundo, la luz que trae no es la luz de ninguna persona, la luz que trae es Cristo mismo, por eso ilumina con tanta fuerza. Ciertamente algunas personas prefieren la oscuridad, pero la inmensa mayoría prefieren la luz, para poder ver la Verdad.
Es entonces que inicia el camino de la conversión. El carcelero les pregunto:
¿Qué debo hacer para salvarme?
Si no existieran los apóstoles no habría quien le diera la respuesta. Si no existiera la Iglesia Vetero, y aquellas personas y comunidades de buena voluntad no habría una respuesta.
La respuesta es Cree en el Señor Jesús y obtendrás la salvación tú y toda tu familia. No existe en la Iglesia el llanero solitario, la salvación es un acontecimiento comunitario, es por eso que Cristo fundo a su Iglesia. Para que el pueblo latinoamericano se salve debemos hacer llegar el mensaje de Salvación en dos direcciones las cuales se complementan: a personas y a las familias. La familia puede ayudar a sus miembros a vivir la Fe. Los miembros consolidan a las familias. Las familias son las Primeras expresiones vivas y plenas de la Iglesia.
Entonces san Pablo y Silas: les hablaron a él y a toda su familia… y a esa misma hora de la noche fueron bautizados él y toda su familia (esto implica que por la Fe de los papas los niños se pueden bautizar). Pero también significa que ellos escucharon el mensaje de Salvación y se bautizaron en el mismo momento. Yo siempre he dicho, lo que no se hace en “caliente” (rápido) ya no se hizo. El día de la Salvación es ¡¡¡hoy!!! Dice la Escritura. Solo cuando se derriba la “burocracia” de las “iglesias”, solo cuando la Fe esta libre de todo “papeleo”, de todo legalismo, se puede avanzar en el trabajo misionero. La historia termina con el carcelero con su familia, hechos miembros de la Iglesia, (por el Santo Bautismo) y convertidos en fieles seguidores de Jesús (por la predicación de san Pablo y de Silas). Pero la historia pudo haber terminado muy diferente, ya que el carcelero planeaba matarse. La historia de nuestro amada pueblo latinoamericano puede tener un final feliz como el del carcelero si seguimos Evangelizando, si seguimos Celebrando los Sacramentos y viviendo como los primeros cristianos o un final trágico si esperamos que “otros” (=las “grandes iglesias”) despierten, actúen y lleven la luz a los que viven en oscuridad.
Hoy más que nunca el mundo y en especial nuestro amado pueblo latinoamericano que vive en la oscuridad y encarcelados necesitan con urgencias que seamos fieles a la Fe Católica Vetero que Cristo nos dejo. Hoy más que nunca, pese a la persecución del demonio y de sus secuaces debemos mantenernos firmes, ya que Cristo nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo Mt 28,20.
¡¡¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!!!

+Monseñor Victor Hugo García Cortés
Arzobispo Vetero de México.

jueves, 22 de enero de 2009

Oración de san Cirilo de Alejandría en honor de la Virgen María.

O Santísima Señora, Theotokos, luz de mi pobre alma, mi esperanza, mi protección, mi refugio, mi consuelo, y mi alegría! Te agradezco por haberme permitido participar del purísimo cuerpo y de la purísima sangre de tu Hijo.
Ilumina los ojos de mi corazón, O Bendita Virgen que llevaste la fuente de la inmortalidad.
O tiernísima y amorosa Madre del Dios misericordioso; ten misericordia de mi y concédeme un corazón arrepentido y contrito con humildad de mente.
Guarda mis pensamientos de que se pierdan en toda clase de distracciones, y hazme siempre digno, hasta mi último aliento, de recibir los purísimos misterios de Cristo para la sanación de mi alma y cuerpo.
Dame lágrimas de arrepentimiento y de agradecimiento para que Yo pueda cantarte y alabarte todos los días de mi vida, porque tu eres siempre bendita y alabada.
Amén.

Primer Sínodo Diocesano.

Primer Sínodo Diocesano.
Sínodo Diocesano.
Reunidos por Cristo, con Él y en Él para bien de su Iglesia.
¿Qué es un Sínodo?
Es una asamblea eclesiástica consultiva, deliberativa y legislativa. Es decir, es una reunión de los presbíteros, los diáconos y laicos de una Diócesis, convocada y presidida por el Obispo Diocesano, para consultar algunos temas, deliberar sobre ellos y legislarlos (darles carácter de ley y por tanto obligatorios para la Diócesis).
¿Qué se espera de este Primer Sínodo Diocesano?
Lo que esperamos con la gracia de Dios es sumergirnos en las fuentes de la Fe Católica Vetero: El Nuevo Testamento, en especial los Cuatro Evangelios, Los Concilios Ecuménicos de los Primeros Siglos, los escritos de los santos padres apostólicos, la Liturgia y la vida Sacramental. Estudiar algunos temas que nos son de suma importancia como Diócesis, reflexionar sobre ellos, hacer una consulta y llegar a una definición de aquellas cuestiones que atañen a nuestro ser de Católicos Veteros.Compartir como una gran familia la Santa Eucaristía, donde Cristo mismo nos hablara a través de su Palabra Escrita, y donde nos alimentara con su bendito Cuerpo y su bendita Sangre.
Juntos, como un solo cuerpo definir la dirección de nuestra amada Diócesis.Dar un testimonio de unidad al Mundo entero.
En resumen:Este Primer Sínodo Diocesano tiene como metas supremas:Darle gloria a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Y la santificación de Nuestra Diócesis que es Católica y Vetero.
Hagamos mucha oración por Nuestro Primer Sínodo Diocesano.Bendiciones en Cristo
.+ Monseñor Victor Hugo garcía Cortés
Arzobispo Vetero de México.

Articulo de la Iglesia Apostólica de Argentina.

Articulo de nuestra hermana en Cristo, la Comunidad Eclesial Iglesia Apostólica de Argentina.
EL PROBLEMA DE LAS IGLESIAS INDEPENDIENTES
A nivel mundial, se está generando un importante movimiento de independencia espiritual, conocido como “iglesias nacionales” y Argentina no está exenta de ello.

Actualmente, en el mundo, se da un fenómeno que reviste gran importancia ya que no sólo representa la ruptura con la ligazón cuasi enfermiza y temeraria a la Iglesia Tradicional Occidental y cristiana (esto es, la llamada Iglesia católico romana), bajo cuyo manto se sometieron los imperios Aztecas y otros ya existentes en estas tierras; sino también en épocas no tan remotas, los poderes políticos usurpados por los tiranos militares que bajo y al amparo de la bendición episcopal, podían cometer cualquier clase de atrocidad en nombre de la fe y de la “patria”. Aún lo siguen haciendo y en concordancia con potencias mundiales, manejan a destajo la crueldad, la discriminación, la persecución, la xenofobia y la injusticia.
Como Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, existe algo intrínseco en él que se llama “ansias de libertad”. Cuando éste alcanza a comprender el valor de ese concepto, y se atreve a vivirlo, entonces se producen cambios radicales y substanciales en su vida: desde su pensamiento hasta su forma de amar y vivir la vida, porque encuentra que ella tiene un sentido en cuanto debe y tiene que alcanzar a su autor, o sea, al mismo Dios Padre.
El movimiento latinoamericano de liberación espiritual, no es capricho de unos trasnochados resentidos del imperialismo católico-romano; sino hombres valientes inspirados por el Espíritu Santo de Dios que vienen a cumplir una profecía: en los últimos tiempos se derramará el Espíritu sobre toda carne. Una señal del fin.
Pero nos encontramos con algunos inconvenientes en este “despertar hacia la libertad”: es tan grande el influjo que ha producido el imperialismo durante siglos en las almas de los pueblos (o el inconsciente colectivo) que quienes se van tras aquellos hermosos ideales de dar al pueblo lo que es del pueblo, esto es: un Cristo llano, sin Jerarquías equidistantes y pasibles de corruptibilidad humana, se encuentran desorientados, como que han perdido el rumbo hacia donde se dirigía la nave tranquila y “segura” de su estructura clerical.
Hasta desconfían que ese “apartarse” para vivir a pleno la libertad como hijos de Dios, siendo casados y a su vez sacerdotes u obispos, no haya sido un pecado inspirado por el mismo Satanás; porque “Pedro es la roca”, por tanto, lejos de él, la salvación es imposible.
El movimiento latinoamericano de liberación espiritual, ha tenido la fortaleza de formar iglesias “nacionales” en cada país, pero muchos de ellos se encuentran en las tinieblas ya que al momento de definirse como tal, se encuentran con que no saben si deben celebrar la misa según el misal romano o el ortodoxo o el presbiteriano, etc. Craso error, ya que ello muestra a las claras, que existe una falta de conciencia propia, de identidad, de “personalidad” de la iglesia naciente. Es menester que cada iglesia que nazca, lo haga bajo el espíritu de su pueblo, la idiosincrasia y la naturaleza y necesidad de su existencia.
Se llama a la unidad, pero no se cuenta con elementos propios, distinguibles, no imitados, no copiados o añorados de otros “reinos”. La unidad que se pretende aparece como una reminiscencia del imperialismo político-religioso abyecto: si no se crean “reyes” no puede haber iglesia. Y ese es el problema: se sigue imitando por temor a que la decisión no haya sido la correcta o la que Dios aprueba, en conciencia, claro.
Falta mucho por recorrer. Pero lo más importante es que ya se ha iniciado el caminar hacia la liberación: se fallaría fatalmente, si los que la iniciaron quieren seguir usando el ropaje viejo, porque entonces el pueblo confundirá los roles y no se podrá mostrar al inspirador de la liberación total: a Dios Padre, que por Cristo trajo al mundo la luz y por su Espíritu nos da el coraje para llamarlo ABBA, Padre.